PUBLICIDAD X
CONTINUAR A ELCARIBE.COM.DO

Superar el círculo vicioso de la tan baja calidad de la educación dominicana requiere, entre otros componentes relevantes, que la o el docente sean de los profesionales más integral y sólidamente formados.

De ahí que las competencias científicas han de ser una base común de ese futuro docente, independientemente del nivel, modalidad o grado que ha de corresponderle; pero interesa en esta ocasión y a partir de los distintos bloques potenciales de un nuevo plan de estudios, considerar cuáles deben ser sus competencias en su campo de ejercicio a partir de las Teorías y Prácticas Educativas.

Al respecto se han de desarrollar conocimientos, habilidades, valores y actitudes (competencias) sobre la educación considerada como disciplina de estudio de abordaje científico, por el rigor que demanda esa no menos compleja fundamental actividad humana.

Entender cómo por la vía de la educación el ser humano se apropia de las formas de la cultura. Comprender que eso no es sinónimo de escuela, clase o enseñanzas en lo formal.

Un aprendizaje tan extraordinario como comunicarse a partir de un lenguaje se adquiere en su expresión oral desde la infancia sin ir a la escuela. Otros conocimientos fundamentales relacionados a los valores muchas veces se adquieren de las familias, comunidades o medios de comunicación.

A partir de lo anterior se considera por lo tanto la educación no formal, la educación informal y la educación formal, esa última vinculada principalmente a la educación institucionalizada con expresiones como centros educativos a los distintos niveles.

Así mismo procede ver la educación a partir de lo anterior en lo lógico, histórico y lo concreto, con expresiones como la educación de cada nación o a nivel internacional, desde sus normativas hasta sus manifestaciones prácticas.

Existen además vertientes tales como la Educación Cívica, la Educación Artística o la Educación para la Actividad Física. Esa última orientada a comprender lo que ya para los griegos resumía la expresión “mente sana en cuerpo sano”, pero más que reducirlo a meros ejercicios físicos, dominar los fundamentos fisiológicos y sobre todo los factores asociados a la salud.

Ha de comprender además referido a la educación formal, que la o el futuro docente se entrene mediante las prácticas directas o simuladas.

Las teorías y prácticas educativas a partir de un nuevo paradigma de la Formación Docente han de desarrollar competencias fundamentales para la más profunda comprensión del campo de ejercicio independientemente de los niveles, grados o modalidades a que se podrían dedicar.

Las teorías y prácticas educativas han de vincularse además a las más avanzadas corrientes de las Teorías del Aprendizaje, a ser abordado en otra entrega.

Posted in Opiniones
agency orquidea

Más contenido por Ramón Morrison