La oposición y el candidato-país

El 2028 se proyecta, aunque algunos se resistan por tozudez, ego o miopía política, como el año o el momentum político-electoral decisivo para enrumbar el país hacia el desarrollo integral y poner muros o contención institucional al peligroso abismo que nos asoma a un irrevocable narco-estado. Sí, porque en nuestra historia contemporánea la actividad política no se había degradado tanto, como en estos últimos ocho años, al extremo de que, aparte de la crisis-descrédito de los partidos, abiertos personeros del narcotráfico hayan llegado a los poderes públicos y la corrupción pública-privada ya sea hipérbole junto al endeudamiento de la deuda externa-país a niveles cuasi de hipoteca.

Entonces, conjurar o revertir ese catastrófico cuadro-país necesita que toda la oposición, aun en divergencia, se ponga de acuerdo en un frente común para desalojar del poder al partido -el PRM- que se ha atrevido a tanto. Aquí no se trata ya de partidos, de que este o aquel no me gusta, sino de destino país y actuar en consecuencia.

Entendemos que un determinado partido de la oposición esté enfocado en fortalecerse -reafirmar su marca, pues-, eso es legítimo y hasta de lógica; pero de ahí a cerrarse desde una posición cuasi pétrea o personal y, de paso, finiquitar cualquier posibilidad al respecto, con un no rotundo, eso no tiene otro nombre que miopía política (y me perdonan que lo escriba); pues desde una visión-país, que es lo que necesitamos, no podemos dar portazos ni mucho menos menguar la posibilidad de un frente común oposicionista (lo del candidato, puede discutirse después); como tampoco es inteligente que una franja de la oposición -concretamente, la FP- crea, en un ego de triunfalismo equivocado, como que puede ganar -2028- sonsacando miembros o dirigentes de otros partidos de la misma oposición. Eso es fragmentación oposicionista y ayuda al que está en el poder. Craso error, pues así, ¿quién diablo querrá pactar con quien tuvo como objetivo disminuir un determinado partido de la oposición habiendo tantos disgustados perremeístas y ciudadanos-país? De modo que el error sería doble: sonsacar y cerrarse. Ni una postura ni otra ayuda a la oposición, más bien abre una brecha al “afianzamiento” del narco-estado ya demasiado latente.

En definitiva, se trata de poner al país primero; y, luego las siglas, los egos o cuentas pendientes. Eso no fue lo que Joaquín Balaguer “enseñó” al alumnado-liderazgo que aún es decisorio (porque Juan Bosch, en la práctica, se hizo inalcanzable, doctrina y ética). Se impone pues, el axioma balagueriano de que todo es coyuntural; y, de alguna forma, abrevar en la doctrina y el contenido social de la prédica de Bosch. Claro, dos antípodas doctrinaria-ética-política, pero escuela -Bosch- y maña -Balaguer- nos pueden ayudar a evitar el abismo hacia donde el PRM y sus aliados -esos mismos que han asaltado los poderes públicos- quieren arrastrarnos: hipoteca-país, narco-política e hipérbole corrupción .

¿O es que preferimos jodernos? !Basta ya de egos-liderazgos! ¡El país está primero! ¡Entiéndanlo!

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