Los aguiluchos a la espera

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1.- El miedo que tengo no es muy grande, ni mucho menos estoy en estado de pavor, pero tampoco me mantengo sereno. La única verdad es que la ansiedad comienza a apoderarse de mí y no sé si debo dar a conocer la desazón que me asoma, a los aguiluchos fervientes como Monseñor Agripino Núñez Collado, al Cardenal López Rodríguez, a Rafael Emilio Yunén, a Huchi Lora, y también a mi nieta Paola.

2.- Me informaron que mi compadre Nelson Rodríguez, y mi colega Lorenzo Fermín, han pasado toda la mañana de hoy en la sala de cuidados intensivos y que no reciben llamadas. Pregunté a José Ramón y su padre José Augusto, si Chilote está fuera del país, porque no me toma su celular, después que los Toros batearon anoche el noveno inning. De todas maneras debo actuar con precaución y resignación hasta ver cuál será el final de mis queridas Águilas Cibaeñas.

3.- No quiero ser pesimista, pero no quisiera pensar que lo que hicimos los aguiluchos, no fue más que prolongar el mismo sufrimiento y la falta de certidumbre con que clasificamos para el Todos contra Todos.

4.- De todas maneras, la confianza en alcanzar lo que se desea siempre hay que mantenerla. A veces hay que actuar como Pilarín, es decir, imaginar como reales cosas que no lo son. Es de los ilusos fantasear, y algunos aguiluchos viven de los deseos y es por lo que los anhelos les golpean. De todas maneras, esperemos a ver qué pasa.

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