Los vientos de la evaluación docente y de PISA

Francisco Gtvo. Estrella F.
Especial para elCaribe

La prensa nacional y parte de las redes sociales vuelve a poner entre sus primera noticias informaciones de la última Evaluación de Desempeño Docentes (EDD) 2025 – 2026; hasta el momento los docentes evaluados en promedio “han alcanzado una calificación media de 62%, lo que indica una reprobación” (periódico Acento) en lo referente a la parte de la evaluación referente a la Ejercicio de Rendimiento Profesional (ERP), que es uno de los aspectos evaluados.
El CIEDHUMANO, cita en su último documento “EN CLAVE”, ejemplar Nro. 5, que 75.1 % de los maestros de aula presenta desempeño Insuficiente o Regular en competencias profesionales críticas.

¿Y qué se busca con las evaluaciones del Ejercicio de Rendimiento Profesional (ERP)? EL ERP es uno de los cuatro aspectos que se le evalúan a los maestros dentro de las actividades que desarrollan dentro de las aulas en el proceso de enseñanza, y que valora la aplicación de conocimientos y habilidades, análisis de situaciones profesionales y toma de decisiones. El ERP evalúa cómo piensa y decide un docente frente a situaciones reales de su práctica profesional.
Trata de medir la calidad del juicio profesional; incluye competencias como análisis de casos pedagógicos, interpretación de situaciones de aula, toma de decisiones frente a dilemas educativos, aplicación de conocimientos curriculares y didácticos; así como su razonamiento pedagógico y ético. El ERP mide la capacidad del maestro para pensar como profesional, no solo para ejecutar tareas.

¿Por qué es importante la evaluación del Ejercicio de Rendimiento Profesional (ERP)?: Porque el razonamiento profesional es el núcleo de la práctica docente moderna. Un maestro que no puede analizar situaciones complejas, tomar decisiones pedagógicas adecuadas, aplicar conocimientos de manera contextualizada; tendrá dificultades para generar aprendizaje profundo en sus estudiantes. Esta prueba trata de medir cómo el docente piensa, analiza, decide y aplica conocimientos en situaciones reales de su práctica.

La evaluación del Ejercicio de Rendimiento Profesional (ERP), una de las evaluaciones que se les aplica a los maestros, es el componente que más se relaciona con los resultados de aprendizaje de los estudiantes medidos en las pruebas internacionales y estandarizadas de PISA.

Las informaciones recién publicadas revelan que esa elevada proporción de docentes tienen un desempeño insuficiente o regular en razonamiento profesional, no es difícil inferir porqué los estudiantes no desarrollen pensamiento crítico, no mejoren en lectura, no avancen en matemáticas; ni tampoco progresen en ciencias; porque PISA evalúa exactamente esas mismas capacidades, pero en los estudiantes.

La Evaluación del Desempeño Docente (EDD 2025-2026) y los resultados de PISA 2025, que hace pocas semanas también se publicaron, en gran medida llevan a la siguiente conclusión “ambas evaluaciones revelan fallas estructurales muy similares del sistema educativo dominicano, pero desde ángulos distintos.”

Tanto en las Pruebas Internacionales de PISA como en las de la Evaluación de Desempeñó de los Docentes existe otra inferencia que apuntan a la misma causa: el sistema educativo no desarrolla ni evalúa las competencias que producen aprendizaje. Esto implica que: los estudiantes no mejoran porque los docentes no están recibiendo el desarrollo profesional adecuado; los docentes no mejoran porque el sistema no mide ni retroalimenta las competencias que importan; el país no mejora porque no existe un ciclo continuo de medición, diagnóstico y corrección. Ambas evaluaciones son espejos que reflejan la misma falla sistémica.

CIEDHUMNAO, en su revista EN CLAVE, destaca con claridad aspectos que infirieren a la gobernanza del propio sistema educativo preuniversitario, y este refleja que el país no tiene un sistema de medición continua de competencias docentes ni estudiantiles. Por eso no anticipa los resultados; por eso no corrige a tiempo; por eso no mejora.

Las pruebas de PISA confirmaron lo que el ERP ya estaba mostrando. En el sistema educativo dominicano no existe un sistema nacional de evaluación de competencias; no hay retroalimentación continua; no hay formación docente diferenciada; no hay seguimiento profesional; no hay gobernanza basada en evidencia. El sistema educativo dominicano no está generando las competencias necesarias en docentes ni en estudiantes. Y no lo está midiendo a tiempo para corregirlo. Lo que hoy aparecen dos informes (PISA y EDD) es, en realidad, un diagnóstico económico y de desarrollo humano.

¿Cómo se pudieron evitar estos tristes escenario?
Fortaleciendo y enriqueciendo los sistemas de evaluación continua
Redefiniendo la carrera docente basada en mérito, con incentivos ligados a desempeño y formación continua.
Garantizando una gobernanza blindada contra la politiquería, con direcciones técnicas protegidas por concursos y estabilidad.
Formación docente alineada con PISA, en pensamiento crítico, resolución de problemas y lectura profunda.
Implementando transparencia total de datos, para que la sociedad civil y el sector privado exigieran correcciones.
La politiquería no es un factor externo; es el resultado directo de no tener un sistema técnico fuerte, medido y protegido. La República Dominicana enfrenta una crisis de capacidades institucionales y profesionales que limita su desarrollo humano y económico. Sin una gobernanza basada en evidencia, el país no podrá mejorar su productividad ni su movilidad social en los próximos 10 años.
La crisis actual de gobernanza del sistema educativo preuniversitario, que impacta directamente en la pobre calidad educativa y que alimenta la captura política del sistema educativo preuniversitario NO se debe a falta de una ley. La crisis actual de gobernanza se debe a falta de cumplimiento de la Ley 66-97, la cual contempla:
Sistema Nacional de Evaluación (art. 97–101).
Carrera docente basada en mérito (art. 129–139).
Direcciones técnicas con funciones profesionales, no partidarias.
Supervisión educativa profesionalizada.
Formación docente continua obligatoria.
Rectoría técnica del MINERD sobre el sistema.
Participación social estructurada (Consejo Nacional de Educación).
Planificación educativa de largo plazo.

La Ley 66-97 establece una carrera basada en mérito. Si la ley se hubiera respetado la docencia sería atractiva para las nuevas generaciones, habría estabilidad técnica, habría incentivos ligados a desempeño, y el sistema no estaría dominado por clientelismo. Así mismo si se hubiese cumplido lo establecido en la Ley 66 97, referente a planificación de largo plazo que esta exige no habría reformas improvisadas, no habría cambios curriculares sin evidencia, no habría discontinuidad entre gestiones.

La crisis educativa dominicana no se debe a falta de ley, sino a falta de cumplimientos y a la discontinuidad de avances logrados. Pero para construir un sistema moderno, blindado contra la politiquería y alineado con estándares internacionales, sí necesitamos una nueva ley que establezca criterios para la selección de sus directivos, del cumplimiento de sus responsabilidades y de la rendición de cuentas de sus acciónales.

El autor fue director de Supervisión Educativa del Minerddesde donde orientó la construcción e implementación del Sistema de Acampamiento y Supervisión (SAS) en toda la geografía nacional; fue director de Auditoría y Control de Procesos Educativo del Minerd.

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