Un reciente informe global de Unicef, titulado “Alimentando el negocio: Cómo los entornos alimentarios ponen en peligro el bienestar de la infancia”, revela que uno de cada diez niños y niñas de todo el mundo padece obesidad.
Al analizar los datos de más de 190 países, la tendencia es que desde el año 2000 la prevalencia de bajo peso en menores de 5 a 19 años se ha reducido del 13 % al 9.2 %, un cambio mínimo, mientras la obesidad creció del 3 % al 9.4 %.
Esta situación exige respuestas urgentes y que se actúe con premura por el bombardeo constante con sus anuncios de comidas grasas y excesos de dulces y refrescos.
En República Dominicana, mientras por un lado aumenta la población infantil con obesidad, también crece la que presenta malnutrición y bajo peso en los sectores vulnerables.
Aunque algunos datos para RD no son tan recientes, la sociedad tiene que reaccionar porque según la encuesta ENHOGAR 2019 la prevalencia del sobrepeso en infantes menores de 5 años es del 8 % y solo el 16 % de los bebés recibe lactancia materna como alimentación exclusiva.
En los colegios privados es común que las cafeterías ofrezcan empanadas, pizzas y hamburguesas, donas y cupcakes con bebidas azucaradas, mientras que en las escuelas públicas los yaniqueques forman parte de la dieta diaria, “decorados” con abundante mayonesa y kétchup, con su carga de grasa y azúcar que solo crea problemas que se acentuarán en la madurez.
Los riesgos de salud asociados a la obesidad incluyen la posibilidad de desarrollar diabetes, hipertensión, problemas cardiacos y hasta cáncer, mientras que el bajo peso presenta otros, como la osteoporosis, anemia y bajas defensas ante enfermedades endémicas como el dengue o la gripe estacional.
Los entornos alimentarios escolares deben controlarse, junto con la publicidad de alimentos ultra procesados, las familias deben empoderarse y exigir a las escuelas ofertas de comidas saludables, pero también se necesitan campañas de formación para los niños y jóvenes que ayuden a concienciar sobre el consumo excesivo de grasas y dulces.
Es la salud de las generaciones futuras lo que está en juego.
