Como expresa la conocida canción de la argentina Amanda Miguel, popularizada en merengue por Mirian Cruz, la vida está construida por esos detalles que a simple vista parecen insignificantes, pero que le dan sentido a la existencia, la hacen más variada, llevadera y entretenida. Esos momentos breves que pasan tan rápido como vuelo de mariposa y dejan a su paso un sabor agradable para provocarnos una sonrisa y comprender que todo acontece por algo y resulta mejor de lo esperado porque una sola hoja no cae de un árbol sin un designio divino.
Como por ejemplo: Descubrir una papeleta que estaba olvidada en el bolsillo de un pantalón cuando menos se esperaba y aunque no se necesite o percatarse del balance favorable en esa cuenta inactiva que, por inesperada, incentiva a su gasto. Llegar al momento del pago y enterarse en la caja de que el precio de un artículo en rebaja tiene un descuento adicional. Y qué hay como despertarte todo atolondrado creyendo que es tarde, para luego descubrir que es día de fiesta y se puede seguir durmiendo.
Nada como ir a una actividad en la que se quería participar hace tiempo o liberarse de asistir a otra a la que solo se acudiría por compromiso. Darse un baño relajante sin interrupciones ante una jornada que lucía interminable para después ver esa serie que, aunque predecible y cursi, igual sigue entreteniendo para lograr despejarse y no pensar en los pendientes. Comer lo que apetece sin engordar ni una libra y la mañana siguiente no pase factura en la digestión.
Encontrar ese artículo que se buscaba hace tiempo y apareció en el momento y hora justos. Escuchar la canción favorita para cantarla a pleno pulmón dentro del vehículo, aunque se parezca desquiciado. Caminar descalzo en la playa, mientras se observa el atardecer preguntándose cómo es que aún hay gente que dice no creer en Dios. Toparse con un conocido de hace años y retomar la conversación donde mismo se dejó la última vez, como si el tiempo no hubiera pasado
Salir de la casa y volver a ella; dormir y despertarse, amar más que ser amado, correr y detenerse, saltar y reposar. Saber que después de un mal día, vendrán otros mejores. En resumidas cuentas, la felicidad viene envuelta en episodios cortos de una serie que pudiera ser de romance, misterio, acción o terror, todo dependerá del contenido del guion y de los actores porque, si del director general dependiera, siempre habrá motivos para que valga la pena.
