Periodismo y el buen uso del lenguaje

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Hago la siguiente explicación: Cuando se habla de matemáticas pensamos en lo que no se puede distorsionar. Porque los números no se cambian por “caprichos fraudulentos”.

Aunque reconocemos que con frecuencia ocurre el manejo mafioso de las matemáticas, la que -en específico- corresponde a la contabilidad. Por ejemplo: Cambiar un sistema contable.

Es lo que en ese renglón de las matemáticas se conoce como “la doble contabilidad”. Lo significa elaborar dos acciones contables dentro de la realización de un trabajo de experticia respecto al segmento financiero.

El trabajo periodístico va en paralelo con las matemáticas. Como anoto en la segunda entrega, como ciencia exacta, en matemáticas siempre dos más dos sumarán cuatro. Dos contadores CPA siempre van a coincidir en que esos números no se cambian, pero así no funciona el periodismo.

Dos periodistas pueden estar en una conferencia de prensa, pero nunca escribirán el mismo texto, basado en igual redacción. No van a coincidir de manera exacta. Nunca escribirán el mismo “lead” (entrada de la noticia).

Aunque los dos reporteros coincidan, al aplicar su “buen olfato” y descubrir dónde se produjo la noticia, tras las declaraciones del personaje que habló en la conferencia de prensa, nunca escribirán con la misma redacción. ¡Ahí estriba la diferencia con las matemáticas, ciencia exacta!

Importante detalle: Los jóvenes de estos tiempos, que aspiran a ser periodistas y que cuentan con la “sabia orientación” de veteranos y talentosos redactores, deben actuar con la correcta actitud académica, en especial trabajar en función del buen manejo del lenguaje, para al final de tan complejo proceso (de aprendizaje) convertirse en estelares reporteros o redactores, para entonces pasar a ser -efectivamente- miembros del llamado “Cuarto Poder del Estado”.

La vocación es determinante para un aspirante a periodista y en el discurrir de una labor sin máculas, límpida y marcada por la eficiencia y respetando las normas gramaticales, ver concretados sus propósitos profesionales.

No obstante, reconocer que es una tarea que no resulta difícil de lograr, pero si el novato periodista se lo propone en base al trabajo constante; no ser un mecánico que violenta las normas que trazan el buen desempeño del rico idioma castellano.

Porque un periodista que desconozca las sencillas reglas del lenguaje, de la gramática elemental, nunca alcanzará la estelaridad como comunicador y mucho menos llegar al encasillado de la élite donde figuran los más capacitados redactores que por su eficiente labor profesional llegan a ocupar lugares cimeros en los medios de comunicación.

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