Periodismo y el buen uso del lenguaje

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El presente artículo, que lo tenía organizado para cuatro entregas, lo extenderé a cinco. Porque hay importantes detalles que no deben quedarse en el “tintero”. Así es que lo concluiré el próximo viernes.

De acuerdo con lo que señalan doctos de la Real Academia de la Lengua, “el buen uso del español está destinado a la inmensa mayoría, a todos los hispanohablantes que experimentan dudas e incertidumbres ortográficas o gramaticales”.

Respecto al periodismo, una profesión bastante delicada, porque quien la ejerce tiene como propósito informar bien y educar al público; el manejo del lenguaje debe ser altamente prioritario.

Los más connotados tratadistas del lenguaje dicen que el periodista es el profesional más creíble, dado que posee el poder de manejar y comunicar la información que interesa al público.

Pero también anotar, y es un detalle de suma importancia, que el periodista que comete la irresponsabilidad de redactar una “noticia” sin ninguna base creíble, ante la sociedad es señalado como un reportero especulador, violador flagrante de la normativa gramatical y, además, sin respetar los postulados del periodismo profesional.

Cumplir con las reglas del lenguaje y las normas periodísticas, es fundamental en un periodista…todo periodista debe tener absoluto dominio del lenguaje. Está en la obligación de comunicar sus ideas con claro entendimiento.

Escribir bien es requisito para llevar al lector la información veraz, sin distorsión, porque para los medios de comunicación el principal propósito es informar con objetividad.

Si el periodista no informa con objetividad y, al mismo tiempo, si se carece de capacidad lingüística, entonces su fracaso está asegurado (¿?).

Sobre este aspecto precisar que la sintaxis es la principal herramienta al momento de un reportero redactar una noticia, al igual que tener pleno dominio de las reglas de acentuación.

“A escribir se aprende escribiendo”, frase del legendario escritor español Miguel de Unamuno y repetida con insistencia por el fenecido profesor de la UASD Alberto Malagón.

Es una de las razones por la que el periodista debe aprender las reglas del idioma y poder escribir con el menor número de errores.

Por ejemplo, la falta de acento en una palabra puede ocasionar un caos informativo. Para garantizar el sentido semántico de la palabra, debemos identificar su verbo y tiempo.

Por ejemplo, los monosílabos no se acentúan (de forma ortográfica), exceptuando algunos derivados verbales. Ese manejo debe ser primordial en la formación del periodista.
En la última entrega asentaré algunas imperdonables “pifias” periodísticas.

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