Todavía existen -y escriben- una serie de intelectuales y seudos revolucionarios-izquierdistas, en nuestro hemisferio, cuya existencia o fijación se centra en resaltar todo lo malo o pecaminoso del capitalismo; pero, concretamente, el papel que juega los Estados Unidos en la geopolítica y equilibrio en las llamadas “zonas de influencias” de las grandes potencias, pues como hace un tiempo conceptualizó Moisés Naím “…el poder se ha fragmentado” (El fin del poder).
Con lo anterior, no quiero que se infiera que tengo algún problema con que él quiera profesar una determinada ideología o preferencia. Total, ese es un derecho de cada quien. Lo que sí critico es que “sus análisis” o puntos de vista, generalmente, suelen estar sesgados, pues obvian, quizás adrede, hacer un ejercicio de lectura holística que se delata cuando solo manejan datas desfavorables sobre el capitalismo “salvaje” o de rapiña, cuando China ha establecido una economía de mercado para consumo exterior e internamente (para sus ciudadanos) una dictadura-“comunismo” -esto, sin dejar de reconocer sus avances científicos-tecnológicos y expansión comercial-; y en el caso de Rusia, estamos hablando de una cleptocracia-dictadura sui géneris donde se celebran “elecciones” cuyos adversarios mueren, desaparecen, van a la cárcel o se ven obligados al exilio. Entonces, en ambos casos, ¿de qué hablamos?
Pero yéndonos a un plano más práctico y sencillo -casi de turismo- uno se pregunta: si China y Rusia son el paraíso o el modelo perfecto de regímenes, ¿por qué esos intelectuales e izquierdistas-“revolucionarios” no se van a vivir a esos dos paraísos y prefieren sufrir en las democracias deficitarias-capitalistas que tanto critican? ¿Doble moral política-ideológica o masoquismo pendejo?
De mi parte, me considero un ecléctico de derecha o centroderecha que prefiere, mil veces, las democracias imperfectas de Occidente a las rémoras políticas e ideológicas de China o Rusia. Y créanme que hay mucha exclusión, desigualdad e injusticias por estos lares; pero nada comparado con la cleptocracia-dictadura, anulación ciudadana (cero libertades públicas) o claque gobernante en China o Rusia.
