Posible solución definitiva al problema eléctrico 3 de 3

No hay mejor cemento para sellar una solución definitiva, que el interés colectivo. Los beneficios colaterales de una solución en esa dirección serían enormes, aunque reconozco que son difíciles de cuantificar:

  1. Impacto favorable vía medición precisa y reducción de los subsidios por parte del Estado o focalizándolos en función de las políticas sociales que el gobierno de turno quiera otorgar, pero con cargo al Presupuesto Nacional, no a las distribuidoras.
  2. Administración de cada empresa con base en mejores prácticas y buen gobierno corporativo descartando toda consideración que no sea de rentabilidad y responsabilidad social.

    Cuando una empresa del sector eléctrico se haga pública y cotice sus acciones en bolsa, tiene necesariamente que mejorar sus niveles de gobernanza pues pasa a ser supervisada y regulada por los exigentes filtros de la Superintendencia de Bancos (que vigila su rating crediticio) y de la Superintendencia del Mercado de Valores, además de ser evaluadas constantemente por agencias privadas de calificación de riesgos que es lo que les permite o les niega la posibilidad de ser sujetos de crédito.
  3. Generación de ingresos para el Estado vía:
    • La venta en el Mercado de Valores, donde los precios se asignan principalmente en función de oferta y demanda, de un porcentaje importante de sus tenencias accionarias, en las empresas donde posee el 100%. Este mecanismo sería totalmente transparente, abierto al público y al mercado nacional e internacional, lo cual lo haría totalmente transparente.

    • El arrendamiento o descuento de flujos, de las empresas donde por ley no puedan vender, realizado con criterios financieros transparentes, comprobables y libres de suspicacias por ser abierto al público.

    • Los dividendos periódicos provenientes de poseer un mínimo del 25% (o la opción que se establezca) de las acciones de empresas de un sector eléctrico bien dimensionado y por ende rentable.
  4. Reducción de déficits fiscales y mitigación de la némesis de los políticos en el poder: las reformas fiscales.
  5. Introducción masiva en nuestro Mercado de Valores de instrumentos de Renta Variable, única forma de seguir desarrollando nuestro incipiente Mercado de Valores, donde las AFP y otros potenciales proveedores institucionales de fondos, recibirían autorización legal para adquirir gradualmente un porcentaje predeterminado de acciones en empresas cuyo rating crediticio sea igual o superior a lo que se establezca como mínimo.

    Esto desconcentraría las tenencias accionarias y hasta podría otorgarles participación en los Consejos a los inversionistas institucionales en función de los porcentajes de tenencia, lo cual fomentaría la gobernabilidad y el ejercicio de mejores prácticas administrativas.
  6. Reducción significativa de las fricciones sociales y políticas que traen los apagones y ansiolítico efectivo al gobierno de turno para mitigar el stress y su mayor dolor de cabeza histórico.

    Debo aclarar que esto no es una propuesta. Solo pienso en voz alta y esbozo una idea que puede tener mil variantes y grandes oportunidades de mejora, pero que sugiere lo que entiendo es el único norte franco para resolver definitivamente un problema que resulta obvio no será resuelto con las recetas actuales y pasadas y que ha sido la pesadilla de todos los gobiernos desde 1961 a la fecha.

    Pienso en un sector eléctrico con los Generadores y el Estado con una tenencia accionaria minoritaria e igualitaria en la Generación, la Trasmisión, la Distribución y la Comercialización logrado gradual y voluntariamente con base en prácticas de mercado. Esto solo será posible si se crean las condiciones para que los cuatro eslabones de la cadena de valor del sector sean rentables.

En el caso de la ETED, la Egehid y Punta Catalina, el Estado mantendría su control físico, y los activos seguirían siendo de su propiedad, pero de ser necesario por razones financieras, sus flujos de efectivo serian del sector, vía:

• Arrendamiento a largo plazo de sus facilidades con contratos ultra afinados para que no tengan “filtraciones” y con penalidades por malos manejos.
• Creando un vehículo financiero que adquiera sus flujos de efectivo y se financie emitiendo instrumentos financieros de renta fija convertibles a renta variable y garantizados por el Estado.
• O mediante infinitas modalidades de instrumentos financieros disponibles y transables en los mercados financieros.

Las acciones que no sean atractivas (EDE) para un inversionista consciente serían transadas en el Mercado de Valores mediante la creación de vehículos financieros que empaqueten acciones de empresas rentables y no rentables. El límite máximo de tenencia accionaria para personas o grupos económicos sería menor al 50%, o lo que por consenso se establezca, desmontando este requisito cuando el mercado haya impuesto disciplina en las EDE.

Para proteger a los actuales inversionistas, se emitirían acciones de Fundadores, con cláusulas anti-dilución e intransferibles o con primera opción a los demás fundadores y con privilegios preestablecidos en cada empresa de los cuatro segmentos del mercado.

Las empresas serían administradas contractualmente por sus accionistas Fundadores o Empresas Administradoras de Activos especializadas en energía, con base a contratos de largo plazo que promuevan la aplicación de las mejores reglas de gobernanza y prácticas administrativas donde los accionistas son los que deciden a través de los órganos regulares de gobierno corporativo.

Lo ideal es que nadie tenga que sacrificarse, pero no olvidemos que en prácticas de mercado los sacrificios se llaman “inversiones”. En el caso del Estado y las EDE sería cambiar un sacrificio (subsidios eternos y crecientes) por el reconocimiento de que una empresa deficitaria crónica nadie la quiere, y para que alguien la quiera, tienen que darse las condiciones necesarias. Y esas condiciones que, en el sector eléctrico, tienen un fuerte contenido social, político y mediático, deben enfrentarse con responsabilidad, conocimiento de causa y transparencia total.

La aplicación de ese mecanismo lograría eventualmente el dimensionamiento accionario dinámico y correcto que garantice las inversiones que necesita el sector para resolver de una vez por todas, y de manera sostenible, el problema eléctrico en la República Dominicana.

El Estado, además de su participación como accionista importante en los Consejos de Administración de cada empresa, limitaría su rol a regular y supervisar el sistema.

Incluso hasta podría considerarse, para más transparencia, la posibilidad de dar participación en los Consejos de la Superintendencia de Electricidad y la Comisión Nacional de Energía a un representante de los Generadores y a un ente independiente que podría ser algún organismo técnico de la UASD o cualquier otra universidad reconocida, mediante ternas para selección del presidente de la República, siempre manteniendo el Estado la mayoría de los votos en ambas entidades.

Claro está, un proceso como el descrito debe ser muy bien pensado, analizado desde todos los ángulos y sometido rigurosamente al escrutinio de sectores políticos y sociales antes de iniciar los pasos necesarios para su implementación. El consenso es la forma ideal para resolver un tema tan serio y sensible. El problema es que ya se agotaron todas las posibilidades de equivocarnos. En lo adelante cualquier error de diseño podría ser mortal para la economía, y por ende para el país.

Pensarlo, analizarlo y consensuarlo sí, pero sin procrastinación ni temor a las criticas infundadas.

El gobierno del presidente Luis Abinader y las actuales autoridades del sistema energético tienen una misión casi imposible dentro de las actuales circunstancias del sector eléctrico. Un sistema eléctrico donde la demanda crece constantemente y sus dos principales componentes son deficitarios crónicos es imposible de gestionar eficientemente, independiente del aspecto político siempre presente en todos los gobiernos.

Ningún país puede hablar de desarrollo sostenible con un sistema eléctrico en cuasi colapso. Urge hacer algo para evitar que se aplique una vez más el icono de la pereza intelectual como lo es la errática teoría: “Si dos errores no suman un acierto, tratemos con tres” que es lo que conceptualmente se ha venido haciendo en el sector eléctrico desde 1961.

El sector eléctrico padece problemas estructurales que solo se resuelven con soluciones integrales de largo plazo, no como se ha hecho hasta ahora en el segmento de Distribución, pegando parches y contratando barcazas que merodean nuestros mares al acecho de lucrativos precios por su disponibilidad para cubrir los déficits en las horas pico.

Solo me “atrevo a pensar”, aspirando que los hacedores de políticas públicas ponderen este esbozo de propuesta, mediante un análisis estratégico y un caso de negocios que evalué sus fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas y las correlacione con los costos y beneficios asociados.

Entiendo que hablamos de cifras muy positivas y rentables, pues muchas de las tenencias por adquirir se pagarían con las tenencias vendidas o con las pérdidas dejadas de asumir, como es el caso del gobierno y las EDE.

El objetivo debe ser, convertir las EDE y el sistema eléctrico visto en conjunto en una propuesta ganar ganar, aunque sabemos que, influenciados por posiciones doctrinarias o por las amargas experiencias del pasado, algunos podrían ver la ruta señalada como una herejía si no se plantea con transparencia y buena comunicación.

En los detalles del proceso esta lo trascendente y crucial, por suerte la Republica Dominicana cuenta con excelentes técnicos y expertos en todas las disciplinas, tanto en el Estado como en el sector privado, con talento y capacidad suficientes para afinar con precisión los detalles técnicos, financieros y legales que saquen a flote una solución ganadora para todos.

Lo importante, lo impostergable, es lograr que todos halen en la misma dirección y con la misma fuerza, pues esa es la única fórmula para lograr estabilidad operativa y financiera en el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI). Solo así podremos hablar con propiedad de desarrollo económico sostenible en un país regido por un sistema capitalista y gobernado democráticamente, como es el caso nuestro.

Posted in Opiniones

Más de opiniones

Más leídas de opiniones

Las Más leídas