Respuesta del embajador de Rusia en país

Alexey Seredin
Embajador de Rusia en la República Dominicana

Ante todo quisiera agradecer la disposición del prestigioso periódico “elCaribe” de conceder su valioso espacio para exponer mis consideraciones respecto a lo que escribieron los colegas europeos sobre la crisis ucraniana.

Para empezar, quisiera enfatizar que la paz debería de reinar en Ucrania no sólo en 2026, sino también todos los años anteriores. Pero este escenario, parece, no fue previsto para este país en las mentes de las élites gobernantes europeas cuando ellos apoyaron el sangriento golpe de Estado en Kiev hace 12 años, en febrero de 2014. Las primeras decisiones de los que derrocaron bajo las banderas europeas y neonazis al Gobierno legítimo de Ucrania fueron la brutal represión dirigida en contra de los que se opusieron a la ley de embudo en las Regiones del Sudeste ucraniano, así como la prohibición del uso del idioma ruso. Y no fue de mucha sorpresa que Europa no exhortara el cese inmediato de hostilidades cuando las FF.AA.
de Ucrania empezaron a bombardear la gente civil sólo por expresar su desacuerdo con lo que había pasado en Kiev. Fue derramada la sangre inocente de niños y mujeres con el silencio sepulcral de los amantes de la paz europeos. Luego, durante ocho años los países europeos prestaban todo tipo de apoyo militar para aumentar la capacidad combativa del ejército ucraniano considerándolo este país como herramienta de lucha contra Rusia.

Lo arriba indicado, junto con la expansión de la OTAN hacia las fronteras de Rusia en contra de todos los acuerdos previos representaban una amenaza sustancial a mi país. Tomándolo en consideración, Moscú propuso firmar un acuerdo que previera garantías jurídicas de seguridad, sin embargo el Occidente ignoró de manera arrogante la postura rusa. Para colmo, Zelenski en la Conferencia de Seguridad de Múnich a inicios de febrero de 2022 expresó públicamente el deseo de Ucrania de poseer armas nucleares. Los europeos se encontraban entre los que aplaudieron con mayor entusiasmo a él, azuzándolo en contra de Rusia.

La decisión rusa de empezar la operación militar especial el 24 de febrero de 2022 persigue los objetivos muy claros: eliminar las amenazas proyectadas por el régimen de Kiev desde los territorios bajo su control, garantizar la desmilitarización y desnazificación de Ucrania. Estos objetivos, desde luego, serán alcanzados. Es preferible lograrlos por medios político-diplomáticos – es lo que estamos haciendo ahora en Abu Dabi y Ginebra, por cierto, a pesar de las trabas que tratan de poner justamente los europeos. En su defecto, vamos a realizar nuestras tareas por cumplir con métodos militares.

Los Embajadores europeos en su material informativo apelan a la Carta de las Naciones Unidas, en particular, a los principios de la soberanía, la integridad territorial y la resolución pacífica de conflictos. Pero no se puede confundir la Carta de la ONU con la carta en restaurante donde se puede escoger el plato a su gusto, sacando las disposiciones a su antojo y preferencia, según sea el caso. Hay que ver la Carta de manera íntegra. No se puede olvidar el principio fundamental del derecho internacional consagrado en la misma Carta de la ONU que es el de la autodeterminación de los pueblos. La voluntad de reunificarse con Rusia de la población de Crimea, Donbass y Novorossia demostrada en los referéndums populares debe ser respetada y tomada en cuenta.

Siguiendo su tradicional política neocolonial, Europa continúa apoyando las fuerzas destructoras en Ucrania endeudando a este país más y más mediante la venta de armas, municiones y pertrechos, acariciando el sueño de asestar la derrota estratégica a Rusia o, como dicen ahora viendo la inutilidad de sus intentos, de no permitir que Moscú alcance la victoria. Al mismo tiempo, hablan mucho del así llamado orden internacional basado en reglas, que en realidad no tiene nada que ver con el verdadero derecho internacional. Y es obvio que el mundo ya se está cambiando y cada vez hay menos gente que crea en tales entelequias, cuyo único objetivo es asegurar y mantener la hegemonía del Occidente.

Así que los países europeos tienen que entender que el mejor aporte que ellos puedan hacer a la causa de paz en Ucrania, sobre la cual se preocupan tanto, es dejar de suministrar armas al régimen en bancarrota de Kiev. Con eso vamos a tener la paz no sólo en 2026 sino garantizarla para las futuras generaciones.

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