Santiago determinó triunfos frente a Haití

Los procesos están marcados por crisis en el momento de iniciar cambios de estadios, y producen puntos de inflexión. Bertolt Brecht dice que es el momento en que “lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer”. Albert Einstein dice que, es cuando “la imaginación es más importante que el conocimiento”.
El punto de inflexión marca el perfil del liderazgo político y puede provocar un nuevo liderazgo o reafirma algún existente, si está en correspondencia. Podemos confundirnos si no entendemos el proceso, de ahí el valor de conocer nuestra historia y su contexto regional y mundial.

Para hacer más comprensible la historia nuestra la he novelado, presentándola en dos planos, como ficción y realidad, pudiendo el lector apreciar cada plano sin sesgos ni confusiones. Se trata de “Marrón Tierra & Negra Noche”, que será puesta en circulación para Santiguo el viernes 26 de noviembre.

En esta entretenida historia novelada, se explican varios ejemplos, entre, el de Napoleón que surge de un seno familiar precario e ingresa por ello en una academia militar y termina liderando a Francia, cuando Europa pasaba su punto de inflexión de “lo nuevo que nacía”, el “Nuevo Régimen” desde el “Viejo Régimen” que no acababa de morir. Su perfil militar fortaleció su creatividad y liderazgo.

Ha ocurrido entre nosotros lo sucedido con el coronel Caamaño, quien por su formación militar y su valor respondió en el momento en que el liderazgo de la Revolución de Abril requería de un comportamiento como el que asumió.

En Caamaño como en Napoleón se aprecia el perfil de sus personalidades y carácter, lo que demuestra el papel de la personalidad para poder realizar su rol. Asimismo, en nuestra historia hay otros casos sobresalientes. Vale destacar lo ocurrido en las guerras contra Haití por la consolidación de la independencia.

Se trata del momento cuando Pedro Santana sembró inseguridad y desconfianza a poder mantener la Independencia Nacional, retirándose a Sabana Buey, Baní, cuando en el primer enfrentamiento militar con los haitianos producido el 19 de marzo, se negó a perseguirlos estando en desbandada, a pesar de la insistencia del patricio Juan Pablo Duarte y a las dudas sobre su valor y destreza militar mostradas por la Junta Central Gubernativa, en el comportamiento del hatero, quien desde ese momento petición a una vuelta a una metrópoli europea, lo que hizo finalmente en 1861 con la Anexión a España. Pedro Santana fue el típico representante de “lo viejo que no acababa de morir”, pretendiendo mantener al país colonizado por una metrópoli. Lo nuevo era consolidar la República que apenas nacía y de producían de manera sucesivas en toda América.

En cambio, once días después de esa Batalla del 19 de Marzo, se produjo en Santiago la Batalla del 30 de Marzo. El papel estelar le correspondió al general José María Imbert, quien al frente de las tropas dominicanas, tres días antes del combate, derrotó a los haitianos, propinándoles una baja de más de 600 muertos y obligándolos a capitular.

En la primera se mostró inseguridad y temor, para sembrar desconfianza en la autodeterminación. Sin embargo, el 30 de Marzo se demostró que se podía consolidar la independencia. Santiago y todo El Cibao determinaron los triunfos repetidos frente a Haití.

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