La batalla

La nueva dirección del PRM logró establecer un equilibrio entre sus principales corrientes, pero la verdadera batalla todavía no comienza. Llegará cuando se disputen las candidaturas a senadores, diputados, alcaldes y, finalmente, la presidencial. Será entonces cuando se conozca el verdadero peso de cada liderazgo. Tener representación en la dirección nacional no significa controlar territorios ni disponer de una maquinaria electoral. Cada corriente tendrá que demostrar capacidad para movilizar dirigentes. El poder real se medirá en las bases. Por eso, la actual distribución de cargos puede ser apenas el prólogo de una competencia mucho más profunda por el poder en 2028.

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