Llegar al poder significa asumir grandes responsabilidades y enfrentar problemas que muchas veces vienen acumulándose durante años. El presidente Luis Abinader asumió el Gobierno con la promesa de impulsar cambios y colocar la lucha contra la corrupción como una de sus principales prioridades. Pero las promesas también crean expectativas en la población. Cuando un gobierno anuncia grandes transformaciones, la gente espera resultados y exige que esas decisiones se apliquen con igualdad y transparencia. El reto ahora es demostrar que el combate a la corrupción no depende de intereses políticos ni de quién esté involucrado, sino de fortalecer las instituciones.
