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Javier Cercas recuerda, en un artículo titulado: “La melancolía de King Kong”, que en la España de los años treinta del siglo pasado, era común escuchar la frase: “¿Pero qué opina de todo eso don Miguel?, Don Miguel es, por supuesto, don Miguel de Unamuno: en la España de los años treinta ni siquiera los curas de pueblo podían pasarse sin saber qué opinaba Unamuno de esto, lo otro y lo de más allá”.

En nuestro país, en la actualidad, esa figura tutelar no existe, pero en el siglo pasado, esencialmente entre los años 60 y 80, pudo ser representada por don Rafael Herrera Cabral.

Don Rafael, banilejo nacido el 17 de julio de 1912, y que, siendo autodidacta, llegó a dirigir el periódico Listín Diario. Precisamente una selección de sus editoriales escritos a partir del 1963, fue publicada por la UCMM, aún no era Pontificia, bajo el título de “Vida Dominicana”.

El tomo I, de unas 532 páginas que contiene editoriales hasta el año 1969, está dividido en acápites que reúnen algunos de los trabajos en que Herrera Cabral aborda dichos temas, y son: Agricultura, comunicaciones, culturales/históricas, económicas y educativas.

En estos artículos, amén de la independencia de criterio de don Rafael, se nota las múltiples lecturas del mismo, cuya biblioteca, según he leído, contenía cerca de 7 mil volúmenes.

Recopilar artículos y editoriales podría parecer una labor “insensata y sin sentido”, como afirmara el mismo don Rafael, pero sirve, sin dudas, como referencia: “¿Cómo pensó determinado periódico en determinado período de la historia? ¿Cómo reaccionó ante determinado acontecimiento?” Estos, sin dudas, sirven para ello.

Además, y es quizás lo que personalmente más me atrae, son una especie de manual de estilo: palabras sencillas, sin oropel y párrafos cortos. Muchas veces de apenas una línea e, incluso, de una palabra. Pero con una capacidad de persuasión extraordinaria.

También, que podían ser leídos, y entendidos, sin importar el nivel intelectual o cultural del lector.
Por ejemplo, en el editorial titulado: Llamado a la Grandeza, escribe: La República Dominicana tiene graves problemas sociales y económicos./ Pero la República Dominicana es hoy una comunidad creadora.

Una comunidad creadora que está ayudándose a sí misma/ (…) Una comunidad creadora que está afrontando sus problemas, definiendo los términos de sus problemas y buscándole solución.

Párrafos breves, puntuales, con una construcción lógica admirables. Los cuales contienen un llamado al trabajo y un denodado optimismo en las fuerzas nacionales.

Los temas agrícolas ocuparon muchos de los editoriales de don Rafael, en uno de éstos, titulado: Un Problema Fundamental, escribe: “Uno de los aspectos más penosos de las amargas querellas y recriminaciones de los dominicanos, es que sus estériles y mortíferas disputas, lo hacen olvidar sus problemas fundamentales./ Problema fundamental de la vida dominicana es el desarrollo de la agricultura”.

Y, luego de profundizar en el tema, incluyendo el endeudamiento externo, concluye: “Todo será inútil, si los dominicanos, sean comerciantes, abogados o médicos, no comprenden que el atraso y primitivismo de este país, no es otra cosa que el atraso y primitivismo de su agricultura”.

Esta columna se acaba. No sin antes agregar que don Rafael murió el 25 de noviembre de 1994, y que sus editoriales merecen otra Pincelada.

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