El Gran Caribe y la encrucijada electoral en el 2026

El Gran Caribe durante el año 2026 estará marcado por la celebración de procesos electorales que tendrán un impacto en el rumbo democrático y en los realineamientos políticos y geopolíticos de la región. Costa Rica considerada una democracia plena según el Índice de Democracia del Economist Intelligence Unit 2024, aunque cayó al puesto 18 a nivel mundial; Colombia que según el mismo índice descendió cinco puestos y se acerca a caer de la categoría de “democracia imperfecta” a la de “régimen híbrido” y Haití que se encuentra en el rango bajo en todas las categorías del marco del Estado Global de la Democracia, celebrarán elecciones generales a nivel presidencial y legislativo durante el año.

Costa Rica será el primero en celebrar elecciones generales para escoger al nuevo presidente, dos vicepresidentes, y a los 57 diputados que integran la Asamblea Legislativa. En caso de una segunda vuelta si ningún candidato obtiene más del 40% del número total de sufragios válidamente emitidos se realizará una segunda elección popular el domingo 5 de abril entre las dos fórmulas que obtengan las primeras mayorías.

El proceso llega a enero con la seguridad, el empleo, la lucha contra la corrupción, la educación pública y el coste de la vida como principales temas de discusión y con un evidente efecto de las tensiones entre el presidente Rodrigo Chaves y el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). El 7 de octubre el TSE solicitó a la Asamblea Legislativa el levantamiento del fuero de improcedibilidad penal al presidente por 15 denuncias de supuesta intervención en la campaña electoral. La moción fue rechazada en la votación realizada el 16 de diciembre al solo obtener 35 votos a favor y 21 en contra. Esta votación no logró la mayoría calificada de 38 votos para que fuera aprobada.

Teniendo como uno de los desafíos el abstencionismo (en las elecciones del 2022 fue del 43.24%) y donde los indecisos suman cerca del 40 %, están convocados 3.7 millones de electores. En el proceso compiten diversos candidatos encabezando las preferencias la oficialista, Laura Fernández del Partido Pueblo Soberano. Además, compiten como candidatos Douglas Caamaño de Alianza Costa Rica Primero; Ronny Castillo de Aquí Costa Rica Manda; José Aguilar Berrocal de Avanza; Ana Virginia Calzada del Centro Democrático y Social; Claudia Dobles de Coalición Agenda Ciudadana; David Hernández del partido De la Clase Trabajadora; Claudio Alpízar de Esperanza Nacional; Marco Rodríguez de Esperanza y Libertad; Luis Amador de Integración Nacional; Walter Hernández de Justicia Social Costarricense; Eliécer Feinzaig del partido Liberal Progresista; Fernando Zamora de Nueva Generación; Fabricio Alvarado de Nueva República; Luz Mary Alpízar de Progreso Social Democrático; Juan Carlos Hidalgo de Unidad Social Cristiana; Natalia Díaz de Unidos Podemos y Boris Molina de Unión Costarricense Democrática.

El siguiente proceso y caracterizado por una marcada polarización será realizado en Colombia, país que tiene una república presidencialista; con dos cámaras legislativas. Sus elecciones legislativas serán realizadas el 8 de marzo y en la misma fecha las consultas interpartidistas y de movimientos políticos que permitirán la selección de sus candidatos presidenciales. En las elecciones legislativas se escogerán 183 escaños para la Cámara de Representantes y 103 miembros en el Senado.

El 31 de mayo se realizarán las elecciones presidenciales teniendo como criterio para alzarse con la victoria la obtención del 50% o más de los votos. El posible balotaje presidencial sería el 21 de junio. En dicho escenario político se perfila la formación de dos grandes bloques con un marcado matiz ideológico y que hasta la fecha tienen precandidatos presidenciales. Por un lado, hay que mencionar un bloque claramente vinculado al oficialismo de izquierda (con figuras como Iván Cepeda, Roy Barreras y Camilo Romero) y otro bloque está relacionado con la oposición de derecha (con figuras como Mauricio Cárdenas, Vicky Dávila, Juan Manuel Galán, Aníbal Gaviria, David Luna, Juan Daniel Oviedo y Paloma Valencia entre los precandidatos).

El siguiente país del Caribe que tiene pautado celebrar elecciones es Haití, aunque condicionado. El Consejo Presidencial de Transición (CPT), que asumió el poder en abril de 2024 y cuyo mandato vence en febrero de este año, tenía previsto celebrar elecciones el año que acaba de finalizar. Sin embargo, la crisis de seguridad marcada por la violencia de las bandas criminales llevó a la postergación de las elecciones.

A principios de diciembre del 2025, se estableció la celebración de las elecciones de acuerdo con el calendario aprobado por el Consejo Electoral Provisional (CEP). En ese sentido, para el 30 de agosto se estableció la primera vuelta y para el 6 de diciembre de 2026 la segunda vuelta.

Estas elecciones dependerán de la seguridad y el apoyo económico. Uno de los grandes desafíos es la cuestión de seguridad. Actualmente 23 comunas están controladas por grupos armados: 12 en el Oeste, 8 en Artibonite, 3 en el Centro y una en el Noroeste. Será necesario recuperar el control de esas zonas para acceder y operar durante el proceso ya que es necesario garantizar la seguridad de los asesores electorales, del personal involucrado en el proceso, de los candidatos y de los votantes. El segundo factor será la disponibilidad de recursos financieros en el país más pobre del hemisferio occidental, que es un pilar fundamental para poder organizar las elecciones. Sin estos dos factores resueltos, será difícil celebrar las elecciones.

A nivel de elecciones presidenciales otros países de la región estarán realizando elecciones, que, aunque no son caribeños tendrán un enorme impacto en la configuración política regional. El 12 de abril serán celebradas las elecciones en Perú. Y un eventual balotaje presidencial sería celebrado el 7 de junio.

Mientras que en Brasil está pautada la celebración de las elecciones para el 4 de octubre con un eventual balotaje presidencial el 25 de octubre.

Estos procesos electorales serán importantes en la democracia y la estabilidad política regional y en los realineamientos políticos. En el caso concreto de Haití la posibilidad de desarrollarse dichas elecciones será importante porque unas elecciones legítimas en dicho país constituyen el camino inicial para restaurar el orden institucional y atender las crisis sociales y económicas que vive la sociedad haitiana y que desbordan sus fronteras.

Referencia.

Lissardy, G. (2026). Qué elecciones se celebran en América Latina en 2026 (y cuánto podría influir Trump en ellas). BBC.


Centro estudios caribeños. PUCMM.

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