Salsa y bolero, dos discos de oro

Antonio Gómez Sotolongo
Especial para elCaribe
El Disco de Oro de la Salsa

Cuando en la década de los setenta se acuñó el término «salsa» para comercializar la música bailable cubana que viajaba vertiginosamente de isla en isla -lo que te expliqué detalladamente en el artículo «Quítate tú pa´ponerme yo» (El Caribe 28, 11, 18 abr. 2026)-, se creó un nuevo nombre para un producto que entonces ya era más viejo que las piedras con las que se hicieron las fortalezas Ozama en Santo Domingo, la de San Felipe en Puerto Rico, o el Castillo de los Tres Reyes del Morro en La Habana.

La nueva nomenclatura vino a meter en un mismo saco lo que siempre se había conocido por sus nombres propios: rumba, mambo, son montuno, bolero, guaracha, etc. Sin embargo, como era, es y siempre será sabrosísimo bailar todos esos ritmos poco importó que a todos les endilgaran el mismo nombre de marca. Los músicos y los bailadores continuaron creando y bailando sobre los mismos patrones, y así será hasta que el cuerpo aguante.

«El Disco de Oro de la Salsa» es una producción de Mateo San Martín en la que aparecen Cuco Valoy, Ramón Orlando, Roberto Torres y su Charanga, Henry Fiol, El Grupo Maniel, Tito Rojas, Los Jóvenes del Hierro, Raulín Rosendo, Tito Gómez, Pochy y su Cocoband, Johnny Ventura, Los Brillanticos, Jorge Cabrera y su tres, y el grupo Botón de Oro con Francis Oliver. Piezas de la autoría de Cheo Marquetti, Miguel Matamoros, Simón Díaz, Ramón Orlando, Pochy, Ignacio Piñeiro, Pancho Céspedes, Francisco Repilado, y Joan Minaya entre otros, hacen de este disco una verdadera rumba.

Cada una de las piezas que contiene este álbum doble fue un «cañonazo» en su momento y todavía hoy continúan pegadas en los oídos y los pies de los salseros. Mata que dios perdona, Salsa con coco, Página de amor, Candela, Mosaico 1920, Homenaje a Héctor Lavoe, Esta vida loca y muchas otras piezas hacen girar todavía hoy a los bailadores de siempre y siguen saliendo al ruedo como nuevas. «El Disco de Oro de la Salsa» contiene un buen arsenal para una buena fiesta y «si es a bailar que vamos» no hace falta nada más.

EL DISCO DE ORO DE CUBA. sus boleros, canciones y cantantes
María Teresa Vera y Lorenzo Hierrezuelo, Miguelito Cuní y El Conjunto Chapotín, Esther Borja, América Crespo, Numidia Vaillant y Luis Carbonell, Gonzalo Roig, Ramón Veloz, Roberto Faz, Tata Ramos, Celina y Reutilio, Luisa María Güell, Orlando Contreras, Bola de Nieve, Zoraida Marrero y las Hermanas Martí son nombres imborrables en la música cubana del siglo XX.

La extensa obra de cada uno de estos artistas está registrada con tinta indeleble en la historia musical de nuestro continente. Kubaney, presentó hace muchos años dos discos compactos con veintiséis piezas antológicas escogidas de ese extenso repertorio, veintiséis piezas que durante más de medio siglo han permanecido en la preferencia de todos los públicos.

Se nos ofrecen en estos dos discos, increíbles canciones y boleros que vieron la luz en producciones hechas, casi todas, entre los años 1955 y 1959. Boleros y canciones que vencieron el tiempo, obras discográficas que se convirtieron en clásicos populares y que Kubaney reunió bajo el título de «El disco de oro de Cuba. Sus boleros, canciones y cantantes».

Veinte años (d1-1) es una joya que proviene del disco «María Teresa Vera» (K-MT-109), un fonograma en el que las voces y guitarras de María Teresa y Lorenzo Hierrezuelo cuentan con el acompañamiento del conjunto de Nene Allué. Con esta bella muestra de la canción cubana se inicia el compacto número uno.
Cuando en 1949 Arsenio Rodríguez decidió radicarse en Nueva York, el conjunto que él dirigía en La Habana, uno de los más importantes en la década del cuarenta, quedó en las manos expertas del legendario trompetista Félix Chapotín, para entonces hacía mucho tiempo que Miguelito Cuní era uno de los grandes cantantes de aquella agrupación. Vendaval sin Rumbo (d1-2) y Para qué hablar de amores (d2-7) son dos boleros estelares interpretados por el inconfundible Cuní, un cantante que hizo época en todo el continente.

De la producción «Esther Borja canta a dos tres y cuatro voces» (#MT-101), aparecen las canciones Ausencia (d1-3), Longina (d1-6) y Noche azul (d1-13). Esta producción fue todo un acontecimiento en su época, puesto que la tecnología aún no era lo que es hoy. El grabador Medardo Montero, consiguió hacer en los Estudios de Radio Progreso, en La Habana, un milagro que pocos creían posible: regrabó la voz de Esther Borja hasta cuatro veces en una cinta de un cuarto de pulgada.

En este disco, que fue preparado musicalmente por Luis Carbonell quien también acompaña al piano, aparecen además la pianista Numidia Vaillant, Bol en el contrabajo, El Negro Vivar en la trompeta y Rolando Laserie en la percusión.

Están también en este disco increíble las canciones Quiéreme mucho (d2-5), una pieza que apareció originalmente en el fonograma «Gonzalo Roig – con América Crespo y Esther Borja» (MT-121) y Ahora que eres mía, tomada de la producción «De nuevo Esther Borja», un fonograma dedicado a las canciones de Ernesto y Ernestina Lecuona.

Están también incluidas en este disco increíble dos mosaicos del Conjunto Casino en los que cantan Roberto Faz, Ribot y Espí. Tiene también el bolero Miseria en la voz de Orlando Contreras, El amor de mi bohío, interpretado por Ramón Veloz y otras tantas hasta llegar a veintiséis.

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(*) Historiador. Master en investigación musical por la Universidad Internacional de Valencia, España. Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio (AHCE). Licenciado en Música por la Universidad de las Artes de Cuba. Contrabajista Principal de la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana.
Correo-e: [email protected]
Esta página es una colaboración especial para este suplemento.

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