Parafraseando a Tito Monterroso: Cuando despertamos los bustos seguían ahí. Creo que nunca ha existido tanta unanimidad sobre algo, como que Vocinha es el mejor portero del mundial, y la repulsa que provocan en todo artista que se respete, los bustos de Duarte, Mella y Sánchez, de alrededor de la Plaza de la Bandera.
Llamarle mediocres es reconocerle algo de calidad. No son mediocres, son el anti-homenaje más rotundo a los padres de la patria. Son el No-arte. El triunfo de la fuerza sobre la razón. Es imposible hablar de desarrollo –a pesar de monorrieles, grandes edificios, metro y demás-, si la Cultura va tan rezagada que, a pesar de que se ha protestado, los dinosaurios siguen bostezando alrededor de la bandera.
La dignidad de un país va también en su respeto al arte. El autor de los esperpentos de fibra de vidrio, que probablemente gane más dinero en una de sus “obras”, que en la venta completa de una exposición de un gran artista, cuenta además con la visibilidad que le da el poder plantar sus mamotretos en cuanto sitio público se los encuentre. Desde San Juan de la Maguana hasta Puerto Plata o el parque Eugenio María de Hostos, al ladito mismo del Ministerio de Cultura.
¿Por qué no exponer en las áreas públicas obras escultóricas de Juan Trinidad, Freddy Cabral, Cayuco, Joel Puello, Luis Castillo, Ernesto Cedeño o Nelson Barrera? El 14 de junio del 2022 el presidente firmó el decreto 407-22, el cual dictó que el director ejecutivo del Gabinete de Innovación fungirá también como coordinador general del Programa de Arte Público, función que ejerce a título honorífico.
El arte y la cultura necesitan de la valentía de sus artistas y creadores, críticos, funcionarios y admiradores, para defender lo dominicano tanto de los mamotretos que se exponen como “arte público” (para lo cual no se tiene permiso de ninguna institución cultural), como de esas copias infames de arte haitiano que se siguen vendiendo en las playas dominicanas como si fuesen dominicanas. Uno y otro hacen el grandísimo favor a la anti-cultura de negar todo lo que dicen tanto el himno nacional como la bandera y el escudo.
Cuando despertamos y los dinosaurios siguen ahí, uno prefiere seguir durmiendo…
