El año que viene se cumplirán 30 años de la muerte de Monique Serf, conocida por el nombre artístico Barbara (1930-1997). En Francia sigue siendo la diva más insólita de la ‘chanson’, que triunfó contra todo pronóstico en la era de la gran Edith Piaf y de las bombas sexuales con un estilo melancólico y una voz rota. Aunque, hoy en día, de lo que más se está hablando allí es de los aspectos más duros de su vida. En especial los abusos a los que fue sometida cuando era un niña, y de los que solo se repuso trabajando incansablemente, muy por encima de lo que le aconsejaba una salud delicada.
La Solitude (2026) es más que un álbum, es un espectáculo unipersonal que explora su vida y su música, donde Barbara va asumiendo gradualmente la identidad de la intérprete hasta tomar el control total, culminando en una confesión sobre el devastador secreto que se esconde en sus palabras y su música.
El disco, compuesto de nuevas versiones en inglés de sus canciones interpretadas por Jessica Walker, se ha creado para acercar por primera vez la fuerza de sus letras y su música al público angloparlante. Entre ellas destaca “L’Aigle noir” (El Águila Negra) su canción más famosa y que vendió un millón de copias en sus primeras doce horas de estreno.Todos los temas abordan episodios oscuros y complejos de la vida de Barbara y son una mezcla inclasificable de cabaret y canción artística, interpretadas con maestría junto a un excelente elenco de músicos. Una sólida y muy hermosa carta de presentación para acercarse a esta incomprendida diva francesa.
