Deutsche Grammophon lanzó a finales del pasado junio el Réquiem y la Gran Misa en do menor de Mozart, interpretados por la Orquesta de Cámara de Europa y el Coro de Cámara RIAS bajo la dirección de Yannick Nézet-Séguin, quien desde su designación como director musical de la Metropolitan Opera House de Nueva York, ha tenido un ascenso meteórico, incluyendo la dirección del Neujahrskonzert 2026 en Viena como sucesor del gran Ricardo Muti (muchos dirán que es el “efecto Nueva York” del que hoy goza Gustavo Dudamel).
Nada más ese preámbulo hacen esta grabación de escucha obligada, donde el canadiense se beneficia de una orquesta flexible y un coro reconocido por ser uno de los dos o tres mejores del mundo. Quien haya visto dirigir a Nézet-Séguin sabe que es un conductor abierto a experimentar fuera de los cánones, y esta grabación, no es la excepción. El Réquiem dista mucho de ser tradicional, y la Misa en do menor, tampoco es la versión habitual, ya que se oyen, por ejemplo, timbales al comienzo del Credo, algo que no figura en la partitura “normal”.
No pocos críticos echaron de menos “la serenidad” y” el luto” que caracterizan a ambas obras. No obstante, para quien suscribe, su recreación del Sanctus-Benedictus es admirable y, como director de ópera, Nézet-Séguin conoce bien el carácter teatral de Mozart y le da “vida” con un reparto de solistas de lujo: la soprano china Ying Fang, habitual de la Metropolitan Opera, y Emily D’Angelo, que es excepcional. Vale la pena darle una escucha.
