Desde el primer momento la sabiduría popular intuía el peligro de que pese a sus proporciones históricas el impacto de la tragedia de Jet Set se diluyera y solo fuera recordada al ritmo que impusieran los tribunales de justicia y, como hoy que es el cuarto, cada vez que cumpliera mes. Incluso, parece que ni siquiera servirá para que el gobierno haga correctivos en las políticas públicas al respecto para evitar situaciones similares. Se pensó que esa era la intención cuando Abinader anunció una comisión encabezada por Leonardo Reyes, mismo funcionario que también lideró la creada por la Procuraduría, pero a estas alturas no se conocen conclusiones de informes definitivos ni pericial ni gubernamental. Lamentable. Una tragedia de tal magnitud aparenta disiparse como si haya sido poca cosa.
