El ambiente se enrarece

El gobierno se deja instalar temas ruidosos porque improvisa o por andar detrás de acontecimientos; algunas veces al reaccionar tarde. Pero ahora existe una conjunción de ruidos sin la certeza de que sea el fruto de manipulación mediática o de alguna mano invisible, razón por la que los asesores y estrategas gubernamentales debieran hilar fino y dar una respuesta coherente antes de cazar brujas o actuar como el bombero loco, que apaga el fuego con gasolina. Un punto de partida sería entender que hay inconformidad en la gente, que temas importantes se han manejado con impericia y que en algunos casos falta información. El gobierno tiene que aplicar el sentido común y el “buen sentido”, que no son categorías científicas pero ayudarían hasta al más despistado de los funcionarios.

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