“¿Elecciones para qué?”

La frase la hizo famosa Fidel Castro en un discurso el 1 de mayo de 1960 en La Habana, cuando decía que no se necesitaban procesos electorales, con el argumento de que la revolución cubana ya contaba con el respaldo directo y popular de los ciudadanos. Al escuchar a Daniel Ortega decir algo igual 56 años después, pero sin contar con ningún respaldo directo ni popular de los nicaragüenses, vemos un fallo en la “revolución sandinista” si hasta el mismísimo Vladimir Putin, en medio de una complicada guerra, lidera su partido “Rusia Unida” enfrascado en un complejo proceso para afrontar las elecciones de la Duma entre el 18 y 20 de septiembre, en las que cuatro partidos, algunos fieros adversarios suyos, se disputan la mayoría de los 450 escaños.

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