Habrá que elaborar nuevas teorías sobre las clases sociales porque gente de abajo, del medio y hasta la de arriba, tienen en común que publican en redes sociales y resulta extraño si alguna persona, sea obrero, pequeño burgués u oligarca, se expresa con tristeza y aburrimiento. Incluso, en el ámbito de los grupos de familias el escenario es una obra de relaciones felices, casi perfectas. Episodios negativos, que normalmente viven todas las personas, no se publican porque la cuenta perdería interés y lograría pocos “me gusta”. Estudios sobre el fenómeno social de las redes señalan la obsesión y angustia por encontrar contenidos fabulosos que publicar, y si no aparecen hasta se inventan. Como contrapartida, personas que observan en redes publicaciones con actos maravillosos, experimentan frustración y envidia.
