Encomiables las muestras solidarias con Venezuela en todo el mundo, y República Dominicana no queda atrás. Donaciones fluyen, personas llevan el tipo de ayuda requerida y personal de organismos de protección civil están en el terreno en primera línea. Cada hora cuenta en las labores de rescate. No existe otra opción que arrimar el hombro desinteresadamente a ese esfuerzo, por lo que resulta inconcebible que tan temprano aparezca el que critique políticamente al régimen dizque por ineficaz y siembre maliciosamente dudas sobre el destino de la ayuda en manos de los militares. Ese momento tendrá que llegar, pero a su debido tiempo. Igual de dañino el protagonismo mediático, gente quizá de buena fe pero que no resiste a la tentación de sonar o de estar frente a una cámara.
