En el proyecto de reforma a la Ley de Partidos Políticos depositado en el Congreso Nacional el pasado miércoles por José Ignacio Paliza, presidente del PRM, hay un artículo que, en caso de que se apruebe, acabará con una de las prácticas de los partidos más viejas y cuestionadas. Usualmente, cuando se produce una vacancia en el Congreso por muerte o renuncia, el partido que lo postuló, que es al que le corresponde llenar el vacío, coloca en el puesto a algún familiar, cónyuge o colaborador del titular original del puesto. Es decir, que se “nombra” a alguien que no ha obtenido ni un solo voto. En la propuesta original se colocaría a quien haya aspirado al puesto y haya quedado más cerca en votación del ganador. Es una fórmula más lógica y más justa.
