La espiritualidad del pueblo dominicano es de tal magnitud que no se puede medir por encuestas. Somos gente que expresa sus creencias de manera diversa, y su comportamiento se puede medir en días como el de hoy, 21 de enero. La religiosidad del dominicano va con su historia; es parte de su cultura. Por eso no resiste conteo o medición, pues como lo sentenció Jean-Baptiste Massillon: “No es más justo el que más reza, ni más creyente quien más frecuente el templo”. Al Señor no hay que palparlo ni convencer a nadie para que nos demos cuenta de que siempre está ahí. Sentir su amor, venerarlo, es igual al verso de la canción Amémonos: “Presentí en el mundo tu existencia, y como a Dios sin verte te adoré”.
