Se repitió en un corto lapso el uso por parte de nuestros congresistas de su mayoría mecánica sin que les importara el qué dirán por hacer las cosas como quiera y por encima de cualquiera, con lo que dan vida a la expresión: el poder es para usarlo.
Primero fue el plan anticrisis que pasó por el Congreso en un santiamén, y ahora es la modificación de la ley de residuos sólidos de lo que se queja el Conep, cuya celeridad califica de “golpe de bolsón”. ¿A qué la desesperación con una reforma compleja?
Los empresarios emplean el lenguaje de las lidias de gallos, pero más filosóficamente se puede advertir al gobierno que cuide no abrir compuertas a la intolerancia, la falta de democracia y de transparencia.
