Independientemente de las razones que enarbolen los que plantean la necesidad de que se prolongue la entrada en vigencia del nuevo Código Penal, en el lado de los que plantean lo contrario hay temores compartidos sobre las consecuencias que podría tener el “congelamiento” de un instrumento fundamental para enfrentar la delincuencia. Muy ilustrativo de ese sentimiento que muchos comparten es el siguiente texto, del abogado y periodista Ricardo Rojas León: “Lo que temo es que sigan cometiéndose feminicidios y se castigue de igual forma, que el sicariato siga siendo impune, que la desaparición forzada no se castigue, que aparezca otro Chamán Chacra y mate cuatro y pague por uno”.
