Verdad y mentira

Se atribuye a Cervantes la sentencia que afirma: “La verdad bien puede enfermar, pero no morir del todo”, lo que guarda cierta similitud con lo que sostenía respecto de esta cuestión el pensamiento de monseñor Francisco José Arnaiz: “La verdad es insobornable y exigente”, lo que no deja margen a aquel tipo de persona que aparenta jugar a las escondidas con la verdad y la mentira, del mismo modo que es imposible quedar bien con Dios y con el diablo. Por lo demás, si la verdad puede permanecer y prevalecer porque no se deja sobornar, pero también porque es mínima la brecha que tiene la mentira para subsistir, la conclusión es que el hecho de tratar de falsificar la verdad, como lo indica Gramsci: “Solo produce castillos en el aire”.

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