Con varios actos fueron conmemorados los 527 años de la fundación de la ciudad Santo Domingo (1498-2025), en los que se resaltó su valor histórico como primera ciudad del Nuevo Mundo.
Interesante efemérides de uno de los primeros enclaves de los colonos españoles, y fecha oportuna para atesorar la dimensión que tiene la zona colonial de Santo Domingo, declarada en 1990 Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (Unesco).
Entre historiadores hay un punto de coincidencia en cuanto a que pocas ciudades de esta parte del mundo se pueden dar el lujo de albergar la primera Catedral de América; el primer castillo (el Alcázar de Colón); las ruinas del primer monasterio; el Museo de las Casas Reales, la más antigua fortaleza y la Iglesia del Convento de los Dominicos, el primer convento en América, por solo mencionar algunas de sus joyas.
La alcaldesa de la capital, Carolina Mejía, durante los actos oficiales en los que se enaltecieron los encantos coloniales y atractivos turísticos, enumeró algunas de sus realizaciones para preservarlos y proporcionar bienestar a los capitaleños.
El programa de actividades por la fundación, celebración que ha sido asumida oficialmente por el cabildo, al margen de toda discusión histórica al respecto, como el 5 de agosto de 1498, incluyó el izamiento de banderas en el Palacio Consistorial y una misa en la Catedral primada.
Lamentable que el visitante que se acerca a esta prenda invaluable siga limitado por la prolongada remodelación, lo que dificulta transitar por sus calles, a pie o en vehículos de motor, lo que se ve agravado por las pocas plazas para el aparcamiento, aunque no menospreciamos los esfuerzos que se hacen en ambos sentidos.
La fundación de Santo Domingo forma parte del hecho capital del Renacimiento, porque el descubrimiento de América significó dejar atrás el horizonte limitado del Mediterráneo, sepultar las leyendas medievales de monstruos marinos y demostrar que la tierra se extendía más allá de Europa.
Este aniversario se presta para exhortar a las autoridades en todos los niveles y a los pobladores de esta histórica urbe, que se debe tener el objetivo común de preservar este patrimonio de la humanidad como un destino que siempre forme parte de nuestra identidad como dominicanos, y que se exhiba con orgullo ante los ojos del mundo.
