El arte de saber esperar

En la vida hay dos cosas que saber ejercitar: paciencia y saber esperar. Parecería que ambas virtudes son las mismas; pero no, pues la paciencia, desde mi experiencia, es saber controlarse y no desesperarse ante situaciones difíciles o adversas, mientras que saber esperar requiere de medir los tiempos o, no saltar los procesos…

Creo tener una maestría en saber esperar que parte de un principio bíblico o de fe: Dios sabe lo que cada quien puede soportar o resistir y si te rebelas o haces inobservancia de ello, generalmente, fracasas… (lo he visto muchas veces). En consecuencia, siempre debe haber una causa u objetivo supremo por encima de impulsos o tribulaciones…(nada es para siempre).

Muchas gentes subestiman al que sabe esperar y aguantar creyendo, falsamente, que es un tonto, un idiota; o peor, un pusilánime. Qué equivocados suelen estar, pues saber esperar, justamente, es parte vital del pensamiento estratégico que es la base sólida del que actúa midiendo sus pasos en medio tempestades donde, como escribió un novelista ruso, se templa el acero.

Saber esperar, créase o no, resiste burlas, traiciones y turbulencias, y más si hay conciencia y valores que, aunque ignorados, subyacen en la determinación final. Por ello, nada más oportuno, para cualquier caso, que aquel refrán que dice “El que ríe último, ríe mejor”. Y no lo reafirmamos desde la arrogancia, sino desde lo que se logra con sacrificios, perseverancia y fe…

En mis años de estudiante universitario, y antes, solía caminar grandes distancias por falta de recursos; pero siempre me acompañó el hambre de alcanzar metas y saber que lo que fácil se consigue, fácil se pierde…

Igual, esa fortaleza, me enseñó a saber bajar y subir; o más superior, a caerme y levantarme… (ese aprendizaje vale más que el oro, y no importa que hoy esté por las nubes…).

Siempre he creído que lo que diferencia a un hombre de otro no son los grados profesionales, académicos, el dinero o el creerse superior a los demás; sino la determinación, la voluntad o la meta que se trace y saber esperar… (quien no sabe esperar podrá tener cosas o “éxitos” efímeros, pero jamás satisfacción duradera).

En fin, saber esperar es ejercitarse para los triunfos o los fracasos. Y nada como abrevar en la técnica o costumbre del gran maestro ajedrecista cubano -campeón mundial de ajedrez 1921-1927- José Raúl Capablanca que no reparaba en sus triunfos sino en sus derrotas para mejorar su juego (y así, a pesar del tiempo, sigue siendo el gran referente insuperable de los finales en el juego ciencia). Entonces, a cultivar el arte de saber esperar… (no hay de otra).
Y no se olvide que ceder o soltar no es perder, sino, muchas veces o casi siempre, ganar la paz…

Posted in OpinionesEtiquetas

Más de opiniones

Más leídas de opiniones

Las Más leídas