El correcto periodismo no se negocia (1 de 3)

En el introito del presente artículo les presento, por una razón bien clara, las siguientes líneas que marcan una muy especial gratitud a instituciones de la ciudad de Nueva York que han valorado mi trabajo en el ejercicio del periodismo.

Sí, quiero agradecer, de manera formal y lleno de entusiasmo, los reconocimientos (especie de proclamas) de los que fui objeto por tres prestigiosas instituciones de Estados Unidos.

La entrega de esas proclamas tuvo lugar el pasado 17 de marzo durante el lanzamiento de mi nuevo libro titulado La prensa vs la perversidad. La obra tiene un volumen de 215 páginas diseñadas en 21 capítulos.
El acto tuvo como escenario -con asistencia masiva- la Sala Aída Cartagena Portalatín Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña que opera en la Plaza de la Cultura en Santo Domingo.

La entrega, realizada por los veteranos periodistas José Alduey Sierra y Manuel Ruiz, quienes residen en Nueva York, ocasionó una singular sorpresa para este servidor. ¡Quedé anonadado! Y no escondo mi ego se elevó más alto que el cielo.

Nunca olvidaré el gesto de espontaneidad al decidir otorgarme tan especiales reconocimientos a propósito de mi larga estancia como periodista que en julio próximo llegará a 47 años con una labor ininterrumpida.

Citg Crouncil Citation, con su New York State Assemblg, The Assembly State of New York y City Gonncil Citation the New York Cty, son las icónicas instituciones que resaltan mi historia en el ejercicio del periodismo profesional.

Reitero mi agradecimiento perenne a los ejecutivos de esas prestigiosas organizaciones con trascendentes éxitos profesionales durante su límpida trayectoria en favor de la educación y la cultural general en Estados Unidos.

Como lo reseño en mi ensayo (La prensa vs la perversidad), no voy a cesar en combatir a quienes que con su actitud perversa y corrupta, laceran el buen ejercicio del periodismo en República Dominicana.

El correcto ejercicio del periodismo no se negocia…¡y nunca debe dar reversa en función de su gran objetivo que es, siempre, laborar en función de la verdad, los principios y los códigos éticos!

Ratifico que el periodista que respeta su oficio está en la obligación de nunca entrar en “negociación” -a cambio, por ejemplo, de dinero- con quienes buscan corromper nuestra noble profesión.

Subrayar, además, aunque el periodismo que se trabaja en estos tiempos -época de la incuestionable modernidad y el indetenible avance de la tecnología más avanzada- suelen filtrarse errores “garrafales” y acciones negativas.

Por fortuna, contamos con capacitados periodistas que respetan su trabajo y ejercen para que su credibilidad no se vaya por la borda.
Continuará…

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