El presidente en Coraasan

Luis Córdova
Especial para elCaribe

Es la primera vez en democracia que un presidente de la República asiste a una institución pública en Santiago a despachar con funcionarios. El hecho es histórico y la atención a la materia trascendental: Luis Abinader prioriza el tema del agua.

Abordar las demandas de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan) y los retos del agua potable y saneamiento en una provincia en constante crecimiento es un desafío crucial. Esto representa un espaldarazo político al director general, Andrés Cueto, quien, a pocos meses de asumir, ya impulsa un Plan Estratégico Institucional hasta 2028.

Un sonriente presidente Abinader subió las escalinatas hasta el tercer nivel de la sede y sentado con el Consejo de Directores, destacó que su administración ha invertido más de 4,000 millones de pesos en obras de agua potable y alcantarillado. En una ciudad como Santiago, donde el boom inmobiliario y el crecimiento poblacional demandan soluciones urgentes, esta inversión marca un hito. “Estamos viendo la forma de ayudar con mayor inversión para mitigar los problemas del futuro”, dijo el mandatario, y reconoció que, aunque se han dado pasos de gigante, aún queda camino por recorrer. La subinversión se arrastró por décadas, y es justo reconocer que no se veía una inversión de esta magnitud en el sector desde los tiempos del presidente Balaguer.

Recientemente se entregó la modernización de la Planta de Tratamiento de Agua Potable Noriega II y se ejecuta la rehabilitación de Noriega I, con ambas en funcionamiento se proyecta mejorar el abastecimiento en un 12%. Sin embargo, a pesar de estos avances, los desafíos estructurales persisten: el 70% del agua se pierde por fugas en tuberías, conexiones ilegales y una baja cobranza, así como medidores obsoletos.

Cueto, con su franqueza característica, socializó proyecciones y escuchó al equipo técnico. Su hoja de ruta, presentada al presidente, aborda tanto las fortalezas como las deficiencias, incluido el crítico desafío del alcantarillado sanitario, para garantizar agua constante y suficiente.

La primera visita presidencial no es solo una anécdota; es un símbolo de que las instituciones públicas del interior, tantas veces olvidadas por el poder central, pueden ser, y de hecho están siendo, núcleo de soluciones. Fue una sesión de trabajo real y en ella participaron la gobernadora Rosa Santos, gestora de muchas iniciativas y es a su sede donde van a parar los reclamos, el director de Inapa, Wellington Arnaud, el senador Daniel Rivera y el presidente del Consejo de Directores de Coraasan, Conrado Ascencio.

Santiago merece más que promesas aunque aplauda el anuncio de unos 800 millones en proyectos actuales. La ciudad corazón merece agua limpia, alcantarillado eficiente y un gobierno que no solo invierta, sino que se siente a la mesa con quienes ejecutan. Abinader lo entendió, y su presencia en Coraasan es un voto de confianza no solo en Andrés Cueto, sino en el futuro de una provincia y un sano mensaje con y por la democracia.

Como munícipes nuestra tarea es exigir transparencia, participar activamente en la gestión del agua y pagar a tiempo el servicio que se nos sirve. El agua, como la democracia, no admite pausas.

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