Cada cierto tiempo, en el país se habla de la posibilidad de que un outsider irrumpa en el escenario político con chance real de alzarse con la Presidencia.
El desencanto con el sistema de partidos que se refleja en la creciente abstención de los últimos procesos electorales alienta a los que vaticinan que aquí se podría dar el fenómeno que ya se ha registrado en varios países de la región.
Por un lado, parecería que hay elementos en el escenario que favorecen el surgimiento de un “outsider”, pero otros factores llevan a la conclusión de que es una posibilidad, aunque remota.
La coyuntura
Varios hechos recientes han contribuido a revivir el tema. El debate surgido a raíz de la sentencia del TC sobre las candidaturas independientes fue uno de ellos. El episodio tuvo un desenlace con la decisión del Congreso de eliminar de la Ley la figura que había generado el fallo, pero eso no sacó el tema del debate. Al contrario, a quienes apuestan a que gente sin partidos participe en la lucha electoral, y aspire a cargos electivos, incluida la Presidencia, se les abrió una oportunidad de materializar sus pretensiones.
Algunos partidos del sistema estarían dispuestos a prestar sus plataformas para esa causa. Y aquí un dato paradójico: El senador que ideó la fórmula para acabar con el tema de las candidaturas independientes pertenece a la organización política que ahora pone a disposición su estructura para los “sin partido”.
Sociedad empoderada
El terreno parece fértil para un experimento exitoso, porque además de las razones mencionadas, los cacerolazos y protestas recientes evidenciaron el disgusto de la población, no solo con el Gobierno, sino con el sistema. Muchos protestaron sin saber por qué y todavía hoy no entienden con qué se come eso de la “Ley Mordaza”, un invento alimentado por influencers y plataformas.
La identificación del motivo de protesta solo sirvió para juntar a muchos que hicieron una suerte de catarsis. Pero también sirvió para que se llegara a “un acuerdo” y se tumbaran las manifestaciones. Porque si la “mordaza” no va, las protestas tampoco.
