Joan Peguero
Especial para elCaribe
En República Dominicana, el 64% de los niños entre 1 y y 14 años ha sufrido violencia física o psicológica de sus cuidadores, y la cifra aumenta a 70% en las edades comprendidas entre los 3 a 4 años. Adicional a esto, el “Perfil estadístico de la violencia contra los niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe”, revela que casi 2 de cada 3 niños, niñas y adolescentes, de edades comprendidas entre 1 y 14 años, en la región experimentan disciplina violenta en el hogar.
En este contexto el pasado mes de agosto fuimos testigos de varias noticias relacionadas con la muerte de menores a manos de sus propios padres. Este hecho resulta particularmente alarmante, ya que, de manera intuitiva, se pensaría que la vida de un niño corre mayor riesgo en manos de un extraño. Sin embargo, datos de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos indican que aproximadamente el 90% de los filicidios son cometidos por uno o ambos padres, mientras que solo un 10% corresponde a padrastros o cuidadores.
Surgen entonces varias preguntas: ¿a qué nos referimos cuando hablamos de filicidio?, ¿los casos recientes pueden agruparse bajo un mismo criterio clínico o legal?, ¿y hasta qué punto pueden prevenirse?
Desde un punto de vista conceptual:
•Infanticidio: hace referencia, en la mayoría de los casos, a la muerte de un infante menor de dos años.
•Filicidio: se define como la muerte de un hijo a manos de su padre o madre, sin importar la edad de la víctima.
•Homicidio infantil: abarca la muerte de cualquier niño, niña o adolescente menor de 18 años, sin importar el vínculo con el perpetrador.
Aunque cada situación representa una tragedia que afecta a uno o varios menores, no todas responden a la misma clasificación conductual ni motivacional. En los hechos recientes, algunos tuvieron un trasfondo pasional, otros estuvieron vinculados a crisis psicóticas, emocionales y, al menos uno, derivó de actos de negligencia y barbarie.
Es fundamental comprender estas diferencias, ya que nombrar adecuadamente cada fenómeno nos permite analizarlo con mayor rigor y diseñar respuestas más efectivas.
Sin embargo, dentro los casos recientes —el de la madre que dio muerte a sus tres hijos de 7, 9 y 11 años— se enmarca en un fenómeno distinto, denominado en psicología suicidio extendido. Este término describe situaciones en las que un adulto, usualmente un progenitor, decide acabar con su propia vida y con la de sus hijos, generalmente motivado por una sensación de desesperación extrema, la percepción de falta de salida y el deseo de “proteger” a sus descendientes de sufrimientos futuros.
Este fenómeno guarda relación con el concepto de suicidio altruista desarrollado por Émile Durkheim en su obra Le Suicide (1897), en la que describe actos suicidas cometidos no con la intención de dañar, sino bajo la convicción subjetiva de “salvar” a otros de un mal mayor. En los casos contemporáneos, este razonamiento aparece reflejado con frecuencia en las cartas de despedida dejadas por los perpetradores.
Por ello, para poder prevenir e intervenir de manera efectiva el aumento e la tasa de suicidio en el país, es fundamental comprender que el suicidio no constituye un acto exclusivamente individual, sino que refleja la interacción entre el sujeto y su entorno. Es, en muchos casos, una respuesta desesperada ante la mala relación del individuo con todo un sistema, la ausencia de apoyo emocional, educativo, preventivo e institucional, así como a la fragilidad de las redes comunitarias.
A esto se suma, el manejo inadecuado que los medios de comunicación ofrecen a estos hechos, lo cual puede reforzar y contribuir al efecto de imitación suicida conocido como efecto Werther.
Ante estas tragedias, se hace indispensables diferenciar estas tipificaciones dentro de las conductas suicidas, de forma que nos permita dar un correcto abordaje clínico y político a las distintas manifestaciones mentales. Actualmente se observa un preocupante crecimiento de estas conductas en la población dominicana las cuales no discrimina sexo, edad o estrato social.
