Juan Sully Bonnelly y una Junta memorable

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En ocasión de la elección de los nuevos miembros de la Junta Central Electoral se habla de hombres y mujeres independientes. Lo cual quiere decir que se trate de personas que no hayan hecho vida proselitista en ningún partido ni que hayan tenido militancia.
Esto no significa que no tengan su preferencia, como bien apunta en declaración reciente el doctor Juan Sully Bonnelly Batlle, ex presidente de la Junta, de que el criterio que debe primar para seleccionar a sus miembros es: “…la condición de personas que no estén vinculadas en forma activa en las organizaciones políticas del país, no que sean personas ajenas a la política, pero si que no sean activistas de ningún partido político ya que eso indiscutiblemente afectará el desarrollo de las labores internas del organismo.”

Las recomendaciones del doctor Bonnelly Batlle tienen mucho peso pues a él le tocó presidir la Junta Central Electoral en momentos muy difíciles y fue parte del equipo que rescató el nombre de un organismo cuya credibilidad había quedado pulverizada tras la crisis electoral producida en 1994 resuelta mediante una reforma a la Constitución y la reducción del período presidencial del doctor Balaguer.

El doctor Bonnelly recuerda que, luego de que se instalara el gobierno, el 16 de agosto de 1994, se dieron los pasos para elegir los miembros del organismo que tomó posesión a mediados de octubre.

La junta elegida fue presidida por su amigo el Doctor César Estrella Sadhalá e integrada, además, por el propio doctor Bonnelly y los juristas Luis Mora, Rafael Armando Vallejo y Aura Celeste Fernández. También se eligieron como suplentes a Luis Arias, Rafael Cáceres y Jorge Subero Isa, entre otros.

Bajo la presidencia de Estrella Sadhalá se organizaron las elecciones presidenciales de 1996 luego de las cuales el doctor Estrella decidió salir correspondiendo a Bonnelly presidir la Junta hasta 1998, tras celebrarse los comicios congresuales y municipales que, para entonces se efectuaban dos años de por medio.

El trabajo desplegado por aquel grupo de ciudadanos y ciudadanas que conformaron la Junta Central Electoral devolvió la credibilidad al organismo y la confianza en el pueblo de que podían organizarse elecciones diáfanas, sin ningún tipo de tropiezos, quedando registrado en la historia dominicana como el más exitoso de los procesos en las últimas décadas. Se trata, sin lugar a dudas, de una junta memorable.

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