El problema, dar para luego quitar

El paso del tiempo parece que le ha dado una lección al presidente que, en algunas áreas, a la larga provocan más mal que bien.

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El presidente Luis Abinader, evidentemente con las mejores intenciones, inició su mandato dando muchas concesiones, tangibles e intangibles, en todo caso, de alto interés público e impacto en la imagen y reputación del Gobierno.

El paso del tiempo parece que le ha dado una lección al presidente de la República, que en algunas áreas, como la interacción con periodistas y medios de comunicación y la publicación de las auditorías de la Contraloría, a la larga provocan más mal que bien, aunque muchos aplausos momentáneos.

El periódico Diario Libre, publicó una nota en la edición del uno de septiembre, en la que afirma que ha pedido a la Contraloría General de la República los informes de auditorías, porque entre 2020 y 2022, al inicio de gestión del PRM las publicó, pero ahora se niega y las esconde, bajo el argumento de que la ley no le obliga. La ley no le obliga, pero la práctica sí, especialmente porque esa estrategia inició como un regalo de la nueva administración a la transparencia. Volver a posición anterior, significaría, para el buen entendedor, que hay menos transparencia, aunque no sea así, es la interpretación automática.

Es notable que el presidente ha limitado su exposición pública y, por ende, los periodistas tienen menos acceso al mandatario, comparado con la apertura con que se estrenó y continuó hasta el pasado año. El Gobierno ha intentado buscarle la vuelta con su apuesta de La Agenda Semanal y una rueda de prensa los miércoles, pero la realidad es difícil de ocultar.

No es que esté mal que el Gobierno replantee algunas estrategias de las prometidas por el cambio, ni se trata, en esencia, de que el presidente esté en un mal momento o que haya renunciado a la promesa de transparencia.

La explicación al ajuste de la estrategia, es que quizás el mandatario debió iniciar más conservador en su la relación con los medios y acercar el vínculo con el paso del tiempo. Así, las expectativas en lugar de ser un sentimiento de pérdida de un terreno conquistado, tendrían un sentir contrario, el de ganancia. Conceder un espacio y luego limitarlo, produce sentimientos de decepción, desconfianza y hasta resentimiento. El problema es que dio, para luego quitar.

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