El runrún de acuerdos en 2028

Sin distinguir lugar, el nivel político, ni la parcela partidaria, incluida la de ningún partido pero la más rentable políticamente hablando, todos hablan de manera natural de los pactos entre sectores políticos que supuestamente ya se han gestado, otros en proceso y los que se podrían dar para el 2028.

En la dirigencia más optimista de la FP, la que prefiere el confort y creer en que la suerte devolverá a Leonel al poder, dan por hecho que el presidente Luis Abinader facilitará la victoria electoral del expresidente “porque es el que le garantiza tranquilidad”. Entre los perremeístas no es una idea descabellada y la mayoría no la descarta como una opción de Abinader para su salida del Palacio.

Hasta ahora, en su historia política, Abinader no ha dado muestras de accionar en contra de los intereses de su partido, aunque ha dado algunas concesiones a Leonel-FP en la alianza que empezó en el marco de la aprobación de la Ley de Partidos, siguió en contra de la reforma constitucional hasta la alianza electoral parcial en 2020.

Recientemente, Hipólito Mejía declaró que ni él ni su hija Carolina se caracterizan por asumir acciones de retaliación contra sus adversarios políticos, un mensaje que tiene como destinatario a Abinader, pero en la FP creen (o prefieren creer) que solo Leonel le asegura tranquilidad al presidente.

En la otra acera, se da por hecho que Danilo Medina estaría cómodo con la candidatura de Carolina Mejía, la hija de su amigo Hipólito, o la de David Collado, ambos favoritos para ganar las primarias del PRM en la boleta presidencial.

En caso de que Danilo decida un acuerdo estratégico con sus aliados del PRM (lo que le conviene si su partido no remonta) aunque no haga una alianza formal, evitaría un acuerdo de toda la oposición y eso bastaría para golpear las posibilidades de un triunfo de la oposición, especialmente porque hay dirigentes de la FP que han cometido el error de condicionar las posibilidades de éxito a un gran acuerdo entre los adversarios al Gobierno.

Falta mucho para que el escenario del 2028 se defina, mientras tanto, lo mejor es que cada equipo juegue su propio juego, se vista con su uniforme y así no corre el riesgo de quedar desnudo en la calle.

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