Hace siete meses que el presidente Luis Abinader, presidente de la República y líder del PRM, emitió una declaración que puso en pausa el activismo por la candidatura presidencial del partido oficial que, en ese momento, lucía desbordado. El político no se limitó a llamar la atención de los dirigentes identificados como presidenciables y que, al mismo tiempo, son funcionarios del gobierno, la reprimenda se extendió a los coordinadores de esos proyectos y que también desempeñan funciones en el Estado.
¿Qué ha ocurrido en esos siete meses? Con la excepción de dos dirigentes, en ese tiempo, los perremeístas que tienen proyectos presidenciales no exhiben avances, más bien retrocesos en las posibilidades de construir un proyecto para competir en las primarias de 2027 y las elecciones de 2028. Sin embargo, David Collado y Carolina Mejía, han mantenido sus proyectos y al día de hoy, parece que la batalla por la candidatura presidencial se dará entre esos dirigentes.
Por tanto, la decisión del presidente de dar un ultimátum a sus compañeros de partido benefició indirectamente los proyectos de David y Carolina. La dama porque cuenta con los cuadros de Hipólito Mejía y el propio expresidente admite públicamente que está dedicado los siete días de la semana a trabajar para que las bases del PRM escojan a su hija. Además Hipólito tiene sus cuadros políticos en el Gobierno y Carolina es funcionaria electa, por tanto, la decisión de Abinader, le benefició en los hechos.
Sin embargo, el más favorecido por la decisión presidencial ha sido Collado. Según el ministro de Turismo, el propio Abinader le pidió que siga un año más en el cargo, una afirmación que entra en contradicción con la sentencia presidencial del diez de julio, que el funcionario que pretenda estar en campaña debe dejar el Gobierno.
No es que David usa el Ministerio de Turismo para hacer campaña política de manera directa, pero lleva ventaja frente a otros dirigentes porque desde que dejó la alcaldía, tiene una campaña permanente para la Presidencia de la República. Lo cierto es que el frenazo de Luis a otros dirigentes, aunque fuera sin querer queriendo, tiene un beneficiario directo.
