Políticos: lean al papa Francisco

En términos figurados, o quizá no, sería interesante que nuestros políticos, en especial los funcionarios o los que han sido elegidos en las urnas, lean y asimilen las reflexiones del papa Francisco. De seguir las palabras de Su Santidad, no tendríamos tantos escándalos en los gobiernos de antes y en el de ahora. No todos están preparados para dirigir una institución pública o para representarnos. En todos los gobiernos hemos tenido, tenemos y en apariencia tendremos por muchos años, a personas sin la más mínima idea de sus responsabilidades y si por casualidad las conocen, son los primeros en incumplirlas. Ningún partido político escapa a ese mal.

Es posible que en esta esfera no existan los referentes adecuados; tal vez los paradigmas a seguir han sido olvidados o, incluso, humillados. ¿Cuáles son los ejemplos que seguimos en la política? La respuesta es determinante para saber por qué estamos así. Ojalá muchos tengan en sus escritorios y en sus corazones las siguientes frases del obispo de Roma. Son excelentes guías para cumplir el deber.

“¡No se puede gobernar sin amor al pueblo y sin humildad! Y cada hombre, cada mujer que debe tomar posesión de un servicio público, debe hacerse estas dos preguntas: ‘¿Amo yo a mi pueblo, para servirle mejor? ¿Soy humilde y escucho a los otros, los diferentes puntos de vista, para elegir el mejor camino?’. Si no se hacen estas preguntas, su gobierno no va a ser bueno. El gobernante, hombre o mujer, que ama a su pueblo es un hombre y una mujer humilde”.

“Ninguno de nosotros puede decir: ‘Pero yo no tengo nada que ver con esto, ellos son los que gobiernan...’. No, no, yo soy responsable de su gobierno y tengo que hacer lo mejor para que gobiernen bien y debo hacer lo mejor por participar en la política como pueda”.

“La política -dice la Doctrina Social de la Iglesia- es una de las formas más elevadas de la caridad, ya que es servir el bien común. Yo no puedo lavarme las manos, ¿eh? ¡Todos tenemos que dar algo! Y si tantas veces hemos oído: ‘un buen católico no debe inmiscuirse en la política’ esto no es cierto, esa no es una buena vía”.

“Demos lo mejor de nosotros mismos, ideas, sugerencias, lo mejor; pero sobre todo lo mejor es la oración. Oremos por los gobernantes, para que gobiernen bien, para que lleven a nuestro país, a nuestra nación hacia adelante y también al mundo, que haya paz y bien común”.

Estos mensajes son una invitación a servir desde el poder. Leamos y asimilemos al papa Francisco, así construiremos una mejor patria, con honestidad y eficiencia.

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