En el último muy notorio feminicidio registrado, Nelson Miranda mató a su esposa y a su suegra, para entonces suicidarse. El caso llamó la atención primeramente por la avanzada edad del feminicida, 71 años, y luego por enterarnos de que era feminicida reincidente. Había asesinado en 1978 a su primera esposa, Angela Abreu, crimen que al parecer quedó impune, por parentesco de Miranda con un oficial policial de la época. Para más, el feminicida siguió en poder de un arma de fuego. Cuarenta y siete años después se ha repetido la historia; la segunda esposa, de 65 años, asesinada por Miranda. Insólito caso que pone en tela de juicio nuestro sistema de justicia.
