La tragedia que golpea ahora a Venezuela, con dos terremotos que han dejado ciudades devastadas, decenas de muertos, cientos de heridos, miles de familias a la intemperie, exige solidaridad internacional sin vacilar. Es momento de humanidad y saludamos que el Gobierno dominicano se ha manifestado a la altura de las circunstancias, al disponer rápidas medidas de auxilio a favor de la hermana nación suramericana. Estas situaciones recuerdan que Latinoamérica- el Caribe es también una comunidad moral. Cuando un país vecino sufre un desastre natural de esta magnitud, todos sentimos el temblor. Esperemos que muchas naciones también actúen con igual determinación. Ante la devastación, queda acompañar. Hoy por Venezuela; que se vuelque la generosidad mundial.
