Fue en el contexto del caso Senasa que el presidente Abinader advirtió: “Yo tengo muchos amigos, pero no cómplices”, y reiteró su lucha contra la corrupción e impunidad. Una categórica afirmación para deslindar campos; un mensaje que debiera trascender sus esfuerzos por la transparencia y el adecentamiento de la vida pública y extenderlo a una serie de eventos recientes, como el apagón eléctrico nacional, con lo que el presidente debiera dar un golpe en la mesa y si tienen que rodar cabezas, que rueden. No se puede dejar en la población la sensación de que hubo ineficacia y de que no se atendieron delicadas responsabilidades. Y aunque fallara algún amigo, que haya consecuencias y que no se deje abierto el menor resquicio por el que se cuele el silencio cómplice.
