En el PLD no se cumple lo que hizo escuela en el reformismo: “Mientras Balaguer respire, que nadie aspire”. Esto así porque se ha dado una situación singular con el anuncio de las aspiraciones presidenciales de Gonzalo Castillo, durante un acto en el que no estuvo y tampoco había expresado públicamente que aspiraba a que lo aspiren. Si es un proyecto político real, empezó mal porque ha provocado ruido y hasta el propio Gonzalo lo desautoriza al aclarar que lo agradece, pero no es el momento porque el PLD necesita una candidatura unitaria. Inclusive, una lectura más política sugiere que no conviene a los morados forzar un candidato extemporáneo, lo que sería un ticket de entrada al coliseo de la lucha fratricida y por ende divisionista.
