En conversación de esquina uno preguntó a otro: qué te parece si un político joven aspira a la presidencia de la República para el 2028 y sorprende; y el otro, más sabio, respondió que no ve en escena esa candidatura joven, ni en los partidos tradicionales ni fuera de ellos. Ni siquiera, le dijo, el panorama está lo suficientemente claro, por lo que no se sabe “dónde está el dinero”. De algo que está completamente seguro ese sabihondo, es que en República Dominicana no hay condiciones para extrapolar en forma arbitraria coyunturas de otros países en los que el presidente de la República haya sido un improvisado. Aunque tampoco descarta que los pueblos, en su desesperación, compren un billete pelado y den un doloroso salto al vacío, a lo desconocido.
