Hay medidas que se quedan apenas en lo cosmético, como la reciente normativa del Intrant sobre el uso obligatorio de determinado tipo de casco protector, a lo que sería injusto oponerse pero tal exigencia mueve a risa cuando más de dos millones de este tipo de vehículos no cuenta con un registro y porque en un parque de 3.5 millones apenas poco más de 10 mil personas tienen carnet de conducirlos al día. Y ni hablar de la obtención de la placa. Pero que sigan agarrando el rábano por las hojas, concentrados en algo que viene a ser secundario, mientras continúa sin identificar ni regularizarse el parque de motocicletas, que garantizaría un mayor control sobre este tipo de vehículos tan asociados a muertes viales y también a hechos delictivos.
