A propósito de conmemorarse hoy el aniversario 149 del fallecimiento de Juan Pablo Duarte, es importante aprovechar la efeméride para rescatar la figura y discurso del patricio, porque la “fracción miserable de intrigas y sórdidos manejos” que denunció no ha descansado en su pretensión de que las nuevas generaciones lo vean sólo como una momia, una estatua. Junto a su vigoroso pensamiento hay que recuperar la esencia de la dominicanidad. Debe ser tarea y misión permanente que el pueblo no pierda su memoria histórica y que reniegue de todo lo que lo distancie de su identidad. ¡Viva eternamente Juan Pablo Duarte! Que la juventud asuma, como si fuera un catecismo, un dogma, su máxima forjadora de nuestra nacionalidad, la que dice: “Vivir sin Patria es lo mismo que vivir sin honor”.
