El gobierno se deja instalar temas ruidosos muchas veces porque le gusta improvisar o andar detrás de acontecimientos; porque reacciona tarde o por falta de un plan o de alguien que bien asesore. Ni qué decir cuando la medida que se adopta es antojadizo o medalaganario. Hay muchos casos, pero en la palestra está el escarceo por terrenos del Jardín Botánico, la suspensión por Senasa de la entrega de medicamentos a domicilio, al igual que el choteo por el giro a la izquierda. En los tres casos faltó información y que el funcionario a cargo aplicara el sentido común, que no es una categoría científica pero que ayuda a una valoración parcial o intuitiva. Antonio Gramsci aconsejaría a esos funcionarios alelados que abran un espacio en su mente al “buen sentido”.
