El béisbol es pasatiempo nacional que desata pasiones, pero de esencia masiva y familiar por encima de cualquier otro interés. En víspera del torneo otoño-invernal, recomendamos a la Liga Dominicana de Béisbol que garantice la permanencia de ese espíritu, y la manera de hacerlo es mantener la política partidista alejada de los estadios. Dos ejemplos de acciones atentatorias que no se debieran repetir son: 1. Que la Lidom permitiera un mitin dentro del play, con pancartas incluidas, contra un funcionario; 2. Que un gerente llevara como invitado de su equipo a un candidato presidencial, hoy en el poder, para promocionarlo políticamente. Y peor: que le garantizara 600 boletas para que una claque fuera a vociferar a su favor. La mezcla de pelota y política (pelótica), es explosiva y dañina.
